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Presentador de la gala de los Goya, un puesto de alto riesgo
Dani Rovira considera que no ha merecido la pena presentar la gala de los Goya este año

Presentador de la gala de los Goya, un puesto de alto riesgo

Dani Rovira, el último conductor del evento, ha salido bastante escamado por las críticas recibidas a su labor

Día 10/02/2016 - 17.37h

La gala de los Premios Goya el pasado sábado fue presentada por Dani Rovira, como todos saben. El comediante, que repetía como conductor del evento por segundo año consecutivo, ha salido bastante escamado por las críticas recibidas a su labor. En Twitter publicaba este martes: «Tras todas las críticas, desprecios, insultos, acusaciones y decepciones, he de decir que no me ha merecido la pena presentar Premios Goya».

Las arremetidas han llovido, como siempre, desde el propio Twitter. Pero también desde lugares tan sorprendentes como el sector náutico. La Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN) ha mandado una carta a Antonio Resines, el presidente de la Academia, para pedir que no se hagan bromas respecto a la fiscalidad de los yates porque «perjudican enormemente a un sector que lucha por salir adelante tras perder un 70% de su tejido industrial a consecuencia de la crisis». Todo ello envuelto, aunque en este caso Rovira no tenga nada que ver, con la polémica generada por el ninguneo a los guionistas en la alfombra roja. Hay que mencionar que personajes públicos, como Pablo Iglesias o Jordi Évole, le han mostrado su apoyo vía Twitter también.

Otro gala con bastante controversia fue la de hace dos años, que, según «Variety», fue la más polémica desde la de «No a la guerra de Irak» de 2003. La ausencia del ministro de Cultura de entonces, José Ignacio Wert, inspiró las pullas de Manel Fuentes, el presentador de la gala, o de Javier Bardem, que le calificó de «ministro de anti-cultura». Además del alto voltaje político de la gala, las redes sociales dictaminaron que fue soporífera, aburrida y larga.

En otra edición, la de 2013, el mismo presidente de la Academia de entonces, Enrique González-Macho, manifestó públicamente que un comentario que hizo el presentado, José Corbacho, le había parecido fuera de lugar totalmente.

Y quién no recuerda la gala de 2003, que ya hemos mencionado arriba, con «Los Goya contra la guerra», un mes antes de la famosa Cumbre de las Azores. Actores, directores y presentadores (Alberto San Juan y Guillermo Toledo) aprovecharon su intervención para criticar a Aznar y la invasión de Irak: «Los políticos tienen el deber de oír al pueblo», pidió Javier Bardem. Luis Tosar le dedicó su premió a «ese señor bajito, que si quiere petróleo no hace falta ir a Irak, que se acerque a Galicia a recogerlo».

La ministra de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, manifestó hoy a RNE que la controvertida ceremonia de entrega de los Premios Goya con sucesivas críticas al Gobierno por su política hacia Irak le produjo una sensación de «tristeza» y «perplejidad» y añadió que, en su opinión, «ese no es el foro en el que se deben plantear las críticas a la política que lleva a cabo el Ejecutivo».

De todas maneras, no todos los presentadores o las galas han sido mal consideradas por el público. Por poner solo un ejemplo, cuando un actor repite como presentador significa que algo pudo hacer bien la primera vez. En el caso de Rosa María Sardà, llegó incluso a tripitir en el puesto, muestra de su buen hacer durante la gala con sus chistes ácidos y un humor que convirtió a la actriz en la primera gran presentadora de la gala. O Eva Hache, la quinta mujer en presentar los Goya y la última en hacerlo. Encarnó la apuesta por el humor que ya había funcionado tan bien en años anteriores y dirigió dos galas más que correctas para el gran público.

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