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Mad Max, australianos aparentemente locos

Mad Max, australianos aparentemente locos

Este domingo, llévate con ABC este clásico del cine de acción por solo 1,99 euros

Día 27/02/2016 - 03.22h

La trama se desarrolla en un mundo devastado donde imperan la dureza y el salvajismo, apenas contenidos los malvados por unos pocos policías más desesperanzados que otra cosa. La película tuvo tal impacto que creó una corriente, muy potente en las redes sociales, que es el «madmaxismo», un grupo con una actitud pesimista ante un más que posible futuro apocalíptico. Los seguidores del «madmaxismo» invierten parte de sus vidas en prepararse para esa posibilidad de futuro.

Hubo muchas incidencias en el rodaje. Para empezar Mel Gibson se presentó al casting del rodaje con la cara hinchada y llena de heridas y moratones, pues la noche anterior se había visto involucrado en una pelea de bar (algo muy australiano). A George Miller le pareció que ese rostro pegaba mucho con la película y le contrató. Cuando llegó al primer día de rodaje Miller vio estupefacto un rostro muy diferente al que había pensado, en suma, un guapito de cara.

La película tuvo tal incidencia en la gente que sus vehículos y motos acabaron siendo leyendas. El coche más célebre de la película, el «Pursuit Special» negro de Max, era una versión GT351 limitada del Ford XB Falcon Hardtop de 1973, modificado por el director artístico de la película, Jon Dowding. Llevaba un compresor volumétrico desembragable, que es lo que acciona cuando necesita más potencia. De las motocicletas que aparecen en la película, 14 fueron donadas por Kawasaki, y fueron usadas por una auténtica pandilla de motociclistas local, los «Vigilantes», quienes actuaron como miembros de la pandilla de El Cortadedos.

Más curiosidades: 14 coches fueron destruidos durante la filmación (imagínense en la última película de la saga) y los actores fueron doblados en Estados Unidos, pues los productores pensaron que los norteamericanos no entenderían la jerga inglesa que hablaban los australianos.

La película, realizada en 1979, estremeció a los espectadores por la violencia implícita que llevaba. Aún ahora tiene un cierto matiz de salvajismo oscuro muy poco encubierto.

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