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Raúl Arévalo: «La mirada del espectador es vital para entender este filme»
Raúl Arévalo es uno de los protagonistas de «Cien años de perdón»

Raúl Arévalo: «La mirada del espectador es vital para entender este filme»

El protagonistas de «Cien años de perdón» habla con ABC de su personaje: «No veía claro que alguien tan joven pudiera dar órdenes a gente como Coronado»

Día 10/05/2016 - 07.51h

Uno de nuestros mejores actores del momento, Raúl Arévalo, aparece en el salón del hotel Urso en Madrid con ese rostro demacrado que ha venido exhibiendo en sus últimas películas, «lo sé, lo sé, ahora me explico» señala mientras se sienta dispuesto a hablar de «Cien años de perdón», el filme en el que es uno de los protagonistas dentro de un reparto coral. Arévalo da vida a un político de alto nivel que se ve metido de lleno en un problema que amenaza con explotarle en la cara.

?La película en sí es una tremenda crítica social.

?Pues sí porque, desgraciadamente, en los últimos tiempos se han dado una serie de circunstancias que han puesto en candelero el problema. Hasta ahora habíamos visto algunos casos más o menos aislados de corrupción en Valencia pero en un año y medio han hecho que un thriller político y de atracos se haya convertido en un thriller con una trama muy realista.

?Generalmente se puede preparar un papel hablando con la gente, pero para este ¿qué ha hecho, habló con políticos?

?Daniel me puso unos ejemplos de personajes en los que me podía fijar y luego pude hablar con alguien que tenía que ver con un entorno parecido y que me dio una orientación.

?¿Pero tuvo problemas para abordar el personaje?

?Una de las inseguridades que yo tenía como actor era la edad del personaje. No veía claro que alguien tan joven pudiera dar órdenes a gente como Coronado. Sin embargo ahora vemos que han entrado jóvenes como Rivera, Iglesias o Garzón, políticos de mi edad o incluso más jóvenes. Así que he tenido más referencias para hacer la película.

?Es un filme en el que resulta difícil discernir si estamos viendo gente de bien, de mal, regular... Es todo de un tono gris continuo.

?Eso es lo que me parece más interesante de la película. Normalmente, una película de atracos, te caigan mejor o peor los atracadores, tiene los roles muy claros, pero aquí llega un momento en el que no sabes si es mejor uno que otro o que aquel. Ahí es donde yo veo que la mirada del espectador va a ser vital según su ética, moral o principios.

?Su personaje va de un lado a otro en muy poco espacio de tiempo.

?Esa contradicción es porque es una simple herramienta del poder, pero llega un momento en el que se plantea hasta que punto está dispuesto a seguir en un asunto que amenaza con pasar una línea roja muy evidente.

?A nivel personal hace tiempo que se le ve excesivamente delgado.

?Sí, no es de cuerpo porque sigo fibroso pero es verdad que tengo la cara muy demacrada. Es que apenas duermo tres o cuatro horas al día. Llevo una época que no paro, he estado haciendo la serie de televisión («La embajada»), una película tras otra y además acabo de finalizar mi primera película como director.

?Hablemos de eso.

?Siempre he querido ser más director que actor. Por fin lo he conseguido después de siete años de hacer un guión. Estoy en mezclas. Se llama «Tarde para la ira», con Antonio de la Torre y Luis Callejo. Se trata de lo que yo llamo una reflexión sobre la violencia enquistada y el sentimiento de venganza»

?Y ahora empieza la película que Agustín Díaz Yáñez ha hecho sobre un relato de Arturo Pérez Reverte.

?Exacto, me voy a Tenerife a empezar a rodar «Oro» con Jaenada, Bárbara Lennie, Coronado y muchos más. Trata de unos mercenarios que buscan el oro en las Américas y en el camino les suceden mil y un avatares.

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