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José Sacristán: «El poder es impune. Lo estamos viendo en las noticias todos los días»

José Sacristán: «El poder es impune. Lo estamos viendo en las noticias todos los días»

Luis Tosar: «Mi personaje en 'Toro' es muy revirado, en todos los sentidos»

Día 22/04/2016 - 11.56h

Impresiona ver a José Sacristán, uno de los grandes actores del cine y del teatro, reinventándose en un papel tan ajeno a sus roles, como éste en el que interpreta a Romano, rey del mal de los bajos fondos en la Costa del Sol andaluza. Sorprende por esos rasgos tan fríos, tan calculador, tan carente de escrúpulos, tan capaz de ostentar todo el poder, y de ejercer el mal hasta a quién quiere. «Me gustó este personaje porque tiene unas señas de identidad, unas raíces perfectamente reconocibles. Kike (Maíllo)no quería que fuese una cosa mimética de películas de género americanas, sino que tuviese la toma tierra de un territorio moral, económico y geográfico concreto. Geográfico no solo resumido a Andalucía porque esta manera de mirar de Kike a veces parece «Blade Runner», precisa Sacristán.

Le preguntamos si supone un cambio de registro muy radical actuar de malo tan malo. Y nos revela que «cuando el personaje está bien construido, tiene sus dobleces y sus ambivalencias es mejor. Cuánto más rico más fácil de hacer. Lo difícil son los personajes de una pieza, los de cartón piedra». Desde luego, ha tenido que aprender algunos elementos (manejo del soplete y del artilugio de la gubia) que enriquecen su personaje y le dan una simbología especial y una iconografía única.

El lado vulnerable como perversión

«Además, -dice el actor- la variante de mi personaje, que lo hace más interesante, es mostrar el lado vulnerable. Y una deformación, o una perversión de la forma de ejercer el poder. El poder es impune. Lo estamos viendo en las noticias todos los días. Puedes manejar un concepto de poder moral». Romano parece tenerlo todo controlado pero «tiene su lado vulnerable. Este hijo que él no tiene y que se le va de las manos. Cuando este hijo decide emprender la senda del buen camino a este hombre le parte por la mitad porque pierde a un hijo. Al hijo que él no quiere tener. La única manera de recuperar es perjudicarle, ejerciendo el mal, que es lo que estos sujetos saben hacer. Pero es interesante como personaje, que un tipo como acto de amor, aniquile al objeto del amor filial»

Sacristán añade que «La gente que tiene el poder tiene el dinero, tiene poder político, tiene poder moral, y ¿por qué no poder tener poder afectivo? ¿Por qué no voy a tener yo a este muchacho? Y lo tiene. Porque tiene dinero y tiene poder. Es la perversión del poder. Por ejemplo, la perversión del poder religioso que quema a Giordano Brunno porque dice que la tierra da vueltas alrededor del sol. Esa perversión es la defensa en la que se está instalado. Yo tengo la verdad y todo el que diga lo contrario tendrá sus represalias».

A Sacristán también le gustó la historia porque «Kike ha conseguido algo que es difícil de conseguir: una suma de géneros donde no se agreden los unos a los otros, sino que se complementan. Tampoco se trata de hacer aquí un cine social, como 'Roma, ciudad abierta' de Roberto Rosellini o 'Rocco y sus hermanos', de Luchino Visconti. Pero sí que tiene sus raíces»

Casas y Tosar, juntos

En «Toro» se puede ver también a Mario Casas y Luis Tosar. Es la primera vez que los dos actores gallegos trabajan juntos. «Ya era raro», comenta Tosar. La experiencia ha resultado: la acción, las peleas, las persecuciones representan «la parte más lúdica del cine y uno lo disfruta», reconoce Tosar. Galicia está presente en los orígenes de los tres hermanos, Antonio, López y Toro, que «probablemente provenían de una familia desestructurada. Yo le propuse a Kike hacerlo con acento gallego, pero no me lo compró. Me dijo al final que no. No sé porqué. A lo mejor no le gusta mucho el acento gallego a Kike», explica Casas. «Estos catalanes. No se puede confiar en ellos (risas)», declara Tosar, que reconoce que «en el caso de López era bastante esencial que hubiera ese punto de humor. Había más humor. Al final la peli se ha quedado con una mirada un poco más distante, más seca y más cruda. El personaje de Toro es más violento y más bestia en la forma de relacionarse. El personaje de López es más gracioso, más simpático, más dicharachero». Y con una complicidad entre ambos hermanos y un contraste que imprime contrapeso. Entre ellos «hay algo inexplicable, de piel, de sangre, que lleva a Toro a seguir ayudándolo», comenta Casas. «Mira dónde acaba el filme y creo que se volverían a ver. Serían dos personajes que se reencontrarían y retomarían una relación después de todo».

En el caso de Tosar su papel consistía en «abordar un personaje muy revirado hacia todos los sentidos, a veces hacia lo más oscuro, a veces hacia lo más luminoso, porque también es un tipo divertido. Mi personaje era un reto». Para Casas «lo que me pedía Kike era algo más de contención. A mí me apetecía hacer muchas más cosas, sacar un poco más para afuera. Toro, que no se expresa absolutamente nada».

«Trabajar con Pepe ha sido un lujo porque le hemos pillado en forma pura, con una gran vitalidad porque tenía que hacer algunas cosas ex profeso para la peli. Pero tiene una energía fuera de lo común», afirma con admiración Tosar.

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