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Arturo Ripstein: «Iñárritu y Del Toro no son cine mexicano, hacen cine extranjero»

Arturo Ripstein: «Iñárritu y Del Toro no son cine mexicano, hacen cine extranjero»

El realizador opina lo mismo de «Los Otros», de Amenábar. «La nacionalidad del director no es la nacionalidad de la película»

Día 28/04/2016 - 11.02h

El cineasta mexicano Arturo Ripstein, que protagoniza en la Filmoteca de Catalunya el ciclo 'Melodramas sin límites' en torno a su obra junto a la guionista --y su esposa-- Paz Alicia Garciadiego-, ha asegurado que el escritor Gabriel García Márquez --con el que trabajó en el pasado-- «se volvió un hombre muy desagradable».

«Antes de ser García Márquez, García Márquez era encantador», ha dicho el cineasta en rueda de prensa, donde ha lamentado que se convirtió en un busto ecuestre y se volvió un hombre desagradable y complicado.

Para el director de cine, el poder, el dinero y la fama transforman a las personas, y estos tres ingredientes llegaron a la vez al escritor: «Se transformó en una persona de la que al final no tengo ningún buen recuerdo».

Preguntado por el estado del cine mexicano actual, ha mencionado a Alejandro González Inárritu, Guillermo del Toro y a Alfonso Cuarón, y ha dicho que son mexicanos pero que hacen películas en el extranjero: «La nacionalidad del director no es la nacionalidad de la película».

«Las películas que hacen ellos tres son americanas, no hay ninguna película mexicana con Brad Pitt o Leonardo Di Caprio. Eso no existe más que en Estados Unidos, y que ellos sean mexicanos no vuelve a las películas mexicanas», ha dicho el director, que sí ha aplaudido que hayan llegado a Hollywood.

Amenábar, y su «película gringa»

Además, ha añadido que el español Alejandro Amenábar por mucho que rodara «Los otros» con un equipo español, hizo "una película gringa", ya que la cinta no es la nacionalidad del director sino el idioma y el espíritu con el que está rodada.

Sobre su propia obra, Ripstein ha asegurado que siempre trata de evitar dar sus opiniones en sus películas, no porque no las tenga, sino porque considera que las opiniones son siempre «volátiles, finitas e inmediatas».

«Lo que pretendo es que mis películas tengan otro peso y que terminen siendo la respuesta. Yo lo que planteo en mis películas son preguntas», ha afirmado el cineasta que, a propósito del ciclo, ha visto su propia trayectoria no demasiado cambiada respecto a sus inicios, hace 52 años.

No obstante, ha querido recordar el proceso previo, cuando tenía claro que quería dedicarse al cine y al decírselo a su padre, el productor Alfredo Ripstein, éste no reaccionó muy bien: «Era como si hubiera dicho que quería regentear putas, se tiró al suelo y de castigo me mandó a estudiar Derecho, que no lo terminé, ni Historia tampoco».

Garciadiego

Después, cuando conoció a Garciadiego todo su universo se acentuó, y logró de su colaboración sacar una voz más femenina; un proceso que ella vivió de otro modo: «Antes de conocer a Rip (sic) yo era su fan. Mi historia es la de la Cenicienta. Sentí que encontraba a mi alma gemela». Ha explicado que comparten una visión muy similar del mundo, lo que hace que no haya mucha diferencia entre la obra de Ripstein antes de la entrada de Garciadiego y su obra posterior, ha comentado.

Su obra conjunta ha sido considerada emblema del melodrama mexicano, una etiqueta de la que no pueden escapar, ha dicho Garciadiego, que la ha atribuido a la sumisión de México durante 75 años al régimen más largo de un sólo partido de la historia moderna, el PRI, «que le arrebató a las palabras su significado» y era en los hogares en el único lugar donde se elaboraba el verdadero discurso, y en los hogares sólo hay familia y amores.

Desde el martes y hasta el 31 de mayo, la sala proyectará los trabajos que Ripstein realizó antes de conocer a Garciadiego en 1985, y también filmes realizados junto a ella, con cintas como «La reina de la noche», «Las razones del corazón» y «La perdición de los hombres», entre otras.

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