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«Mein Kampf» por la democracia
Burghart Klaussner hace del obstinado fiscal Bauer

«Mein Kampf» por la democracia

Este viernes se estrenó «El caso Fritz Bauer», sobre el fiscal que luchó contra los elementos para cazar al nazi Eichmann. Y para que Alemania se enfrentara a su tenebroso pasado

Día 03/05/2016 - 17.44h

«No debes inclinar la cabeza ante la tiranía nunca», le dice el fiscal alemán Bauer a un pupilo en crisis matrimonial. Y éste asiente y se va directo a un burdel, le detienen y a su jefe le acabará salpicando el escándalo en un intento de hundirle. Son los años del post-nazismo, de la construcción de una democracia con los mimbres del III Reich, y este fiscal decide enfrentarse a todo el mundo para que Alemania se enfrente a su oscuro pasado reciente. ¿Demasiado prematuro? El thriller llamado «El caso Fritz Bauer», que se estrena este viernes, aborda este pedazo de la historia de Alemania en los primeros 60.

Bauer era un soñador, un referente, un demócrata avanzado... pero para unos pocos. Para otros era un cursi, un iluminado y una figura incómoda. Hasta hace nada fue un desconocido en su país, de hecho. «Han salido libros, películas,... Ahora se le conoce más. Creo que es porque él atacaba a una mayoría, y cuando murió en el 68, esa mayoría se alegró de que esas preguntas incómodas ya no se hicieran. Es un hombre que peleó por la democracia y la justicia, con una aproximación muy americana, como un western, ya que es un hombre que pelea solo contra todos. Es un héroe arcaico», dice Lars Kraume, el director de la cinta.

La película muestra la búsqueda y captura del nazi Eichmann (el del ensayo de Hannah Arendt) por parte de la Mossad, con la inestimable ayuda de nuestro llanero solitario. Y de todo el torpedeo que sufrió este hombre para llevar a cabo su renovadora misión. «No hay futuro sin el pasado», sostiene Kraume en la librería «Ocho y medio», que considera que a este respecto los alemanes «se han enfrentado con su pasado, han recorrido un gran camino».

De hecho el tema central del filme estriba en la lucha de Bauer por la consolidación de una democracia real en un contexto en el que la mayoría de los arquitectos y trabajadores del sistema tenían un pasado vinculado al nazismo. «A finales de los sesenta, el 80% de los jueces y fiscales estaban trabajando durante el III Reich. Así que durante la época de Fritz Bauer era un ataque terrible a los alemanes decirles que hay que afrontar el pasado», apunta el realizador.

Bauer fue hallado muerto en la bañera de su vivienda de Fráncfort el 1 de julio de 1968. Sobre su fallecimiento se especuló mucho en su momento tanto por lo extraño como por ser quién era. ¿Tiene alguna teoría particular respecto al fin de Bauer? «Creo que fue un accidente, no creo que fuera asesinado. Si hubiera encontrado evidencias o media verdad sobre ello, si hubiera visto una posibilidad, me habría encantado cogerlo para la película. No creo que sea verdad, ni que tampoco se suicidara», dice Kraume.

El director, que con esta cinta quería contar el proceso de transición entre la dictadura y el asentamiento de la democracia, considera que «cuando uno hace un largometraje tiene que decir algo sobre hoy, para aprender de la historia». ¿Qué podemos aprender de la lucha de Fritz Bauer? «La democracia no es algo que se instale por un Gobierno, es algo que cada uno tenemos que luchar. No todos vamos a ser Fritz Bauer, pero nos puede inspirar. Por ser una persona que se alza ante amenazas terribles y dice: 'Aquí algo no funciona'».

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