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«En tránsito»: corazones rotos a dos lados del Atlántico

«En tránsito»: corazones rotos a dos lados del Atlántico

El documental de Oskar Tejedor profundiza en el vacío que viven los hijos de las mujeres emigrantes

Día 09/05/2016 - 22.49h

«¿Qué piensan los niños cuando sus madres emigran a Europa y ellos se quedan solos en sus países de origen?» No es una pregunta fácil, ni tampoco un tema que se haya explorado en el cine: son la parte olvidada de un colectivo de por sí ignorado. Ante este reto se plantó el realizador Oskar Tejedor, que había rodado antes «Compañeras de viaje», donde acompaña a un grupo de mujeres emigrantes y decidió retratar las dos partes de la historia. «"En tránsito" narra el retorno de esas mujeres que llevan tanto tiempo sin ver a sus hijos. El impacto en sus familias: el antes, durante y después».

El documental, que se ha podido ver dentro del ciclo DocumentaMadrid, en la Cineteca, cuenta la realidad de varias mujeres en Honduras; pero su historia es universal. El director cuenta cómo tras la proyección varias personas agradecieron su trabajo. «Yo decía, ¿quién se podría reconocer en un documental de mujeres latinoamericanas emigrantes y sus hijos? Pues en la sala, un señor mayor vino y me dijo ?Soy un hijo de la guerra. Eso que sufren estos niños, eso que acabo de ver, es lo que viví yo en mis carnes. Y lo he arrastrado toda mi vida?».

Oskar Tejedor se acerca a este «colectivo invisible» con una forma de realización arriesgada: transiciones rápidas para un tema tan duro donde habitualmente el cine documental apuesta por otro tipo de planos. «El montaje es rápido pero lento: los planos son estáticos y el montaje dinámico: jugar con estas dos formas me gusta porque con la imagen no tienes violencia visual pero sí con la contraposición», explica.

Un vacío por rellenar

La figura de las madres emigrantes, peso de todo el documental, encuentra su antagonista (sin ápice de maldad) en la figura de la persona que se queda al cuidado de los niños en el país de origen. «El cuidador es el gran anónimo y que se ve a través sólo de los protagonistas», analiza el director. «Son los que reciben el peor palo cuando los niños se van. Es como criar a un hijo y que te lo arrebaten». Por eso ha intentado retratar el vacío. Y lo hace con escenas conmovedoras, como cuando la tía de una de las pequeñas le pregunta qué contará de su país cuando vaya a España con su madre. La niña dice simplemente que su madre no estaba con ella, que no echará de menos nada. Mientras, la tía le dice que si no extrañará el taxi que cogen juntas cada mañana, o la convivencia de ellas. Ella no responde. La tía sólo quiere escuchar un «te quiero» que no llega.

La fuerza emotiva de las escenas no convierte a «En tránsito» en una obra de lágrima fácil: «He intentado no ser lacrimógeno. Pero hay escenas como la del rencuentro en el aeropuerto que es de romper a llorar». Y es que el documental tiene momentos de una carga fortísima, tanta como la que soportan sobre sus hombros las protagonistas, que cuando se salen del carril de «trabajar, enviar dinero a casa, trabajar» y reflexionan sobre su vida se derrumban.

Y aunque «En tránsito» es el retrato del esfuerzo que llevan a cabo las mujeres en la sociedad, no cae en el elogio simplón: «Lo que pretendo es plasmar una realidad, que el espectador saque las conclusiones». De ese modo se construye una obra feminista: quién se implica en la familia siempre es la mujer, explica. Pero en esa búsqueda de la verdad, Oskar Tejedor evita «convertir en heroínas a estas mujeres: la propia sociedad de allí no las ve como tal. Allí son las que se van. Hay gente que las critica por "abandonar" a sus hijos», concluye.

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