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Dagur Kári: «Hemos olvidado hacer cosas buenas a cambio de nada»

Dagur Kári: «Hemos olvidado hacer cosas buenas a cambio de nada»

El cineasta ha estrenado en nuestro país «Corazón gigante», una película sobre un inadaptado social en Islandia

Día 16/05/2016 - 02.09h

Fúsi es un tipo de 200 kilos, que viste ropa militar, ama el heavy metal y por si fuera poco lleva coleta (a pesar de su más que incipiente calva). Ya ha sobrepasado los cuarenta y todavía vive con su madre, en una especie de cuarentena existencial en la que solo tiene un amigo. En el trabajo unos desgraciados le hacen «bullying». ¿Sexo? Jamás. Pero Fúsi tiene un corazón de oro, como el de la canción de Neil Young, y tristemente nadie se ha dado cuenta todavía. Este viernes llega a nuestros pantallones «Corazón gigante», cinta islandesa dirigida por Dagur Kári e interpretada por Gunnar Jónsson en el papel del atribulado «Virgin mountain».

¿Cuál es el germen de esta historia? «Todo empezó con Gunnar Jónsson, le vi por primera vez hace veinte años trabajando en una comedia. Era un secundario. En seguida me enamoré de su presencia, tenía algo único. Pensé que era como un diamante en bruto que hay que pulir. Y empecé a fantasear en que fuera protagonista en un drama. Hace cinco años se me ocurrió la historia adecuada», cuenta Kári.

¿Por qué se ataca al diferente, la crueldad y la presión de grupo no tienen edad? «No lo he analizado, pero supongo que es algún miedo a lo desconocido», contesta el cineasta, que se queda pensativo casi diez segundos, para continuar: «Es una manera mal concebida de pensar que uno puede protegerse en vez de abrirte a lo diverso y lo desconocido, que uno quiere rechazar. Y no, no hay edad. He trabajado en muchos sitios donde han ocurrido muchas cosas estúpidas e increíbles entre personas mayores. En Islandia se habla mucho del 'bullying' adulto».

Y, de pura casualidad, en una clase de baile country, aparece una mujer que es capaz de ver más allá del físico de Fúsi. Podría sonar entonces el «Déjese querer por una loca» de la Costa Brava, y su «solía llorar sin estar triste, paraba el tráfico en la calle. Echo de menos a alguien especial... Qué estás haciendo, por qué no me llamas». Pero en el sentido más triste y complicado. La mujer, que regatea la timidez del gigante, tiene graves problemas psicológicos. No puede, no debe, no quiere. «Es trágico pero al mismo tiempo es bonito, el hecho de que se hayan conocido tiene un efecto sobre ambos, los dos pueden sacar algo positivo», explica Kári.

El director de esta película, que en Jim Jarmusch y François Truffaut encontró a los cineastas que le abrieron el mundo, planteó la cinta como una historia sencilla superficialmente pero «con muchas capas y cierta complejidad» a partir de un personaje que de primeras genera rechazo. «Lo más importante fue hacer un estudio matizado de un personaje, desplegarlo con una ternura y una pureza que hicieran que resultara cada vez más entrañable y al final de la película casi le quieres».

La bondad e inocencia que desprende su protagonista, este «Corazón gigante», interpela al espectador, que reconoce lo singular de su personalidad en un mundo sin tanta pureza. «En la sociedad moderna muchas energías se dirigen hacia la protección de lo nuestro, y nos olvidamos de la energía bonita a la que podemos acceder, esa generosidad, la posibilidad de hacer algo bueno sin pedir nada a cambio», afirma Kári.

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