ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Jim Jarmusch se lleva todo Cannes a Paterson, Nueva Jersey
El director Jim Jarmusch, junto a la actriz iraní Golshifteh Farahani y el actor estadounidense Adam Driver, en la alfombra roja

Jim Jarmusch se lleva todo Cannes a Paterson, Nueva Jersey

Una sencilla y mágica película, «Paterson», es la primera gran aspirante a la Palma de Oro

Día 17/05/2016 - 16.19h

Con la puntualidad de una tetera británica, la competición de Cannes sirvió ayer la primera taza de cine inolvidable, una película de una sencillez, un relajo y una precisión emocional que encuentra, sin un grito, sin un movimiento brusco, sin necesidad de aspavientos, énfasis ni gesticulaciones, lo mejor de la mirada del espectador. Se titula «Paterson» y la ha dirigido un Jim Jarmusch sublimado, tranquilo, humilde, como liberado de esa necesidad de ser el cineasta moderno y rompedor que fue hace décadas y que ha lastrado tanto de su último cine.

Paterson es una ciudad de New Jersey, cuna de algunos poetas, algunos actores y algunos músicos, y en cuya postal siempre se ve la imagen de un puente metálico y al fondo las cataratas del río Passaic. Pero el Paterson del título es también uno de sus habitantes, un tipo especial sin que nada por fuera lo anuncie: conduce un autobús, se despierta temprano, deja en la cama a su hermosa y vitalista mujer y acude a una jornada laboral tan prevista como el recorrido por la ciudad de su autobús?

Rutina

Jarmusch retrata la rutina de este hombre con enorme gusto e increíble esparcimiento visual y mental, pues combina la descripción de su exterior (su día de la marmota) y su interior (sus pensamientos, sensaciones, la construcción de un material poético que él escribe?), o sea que ve al personaje como al trasluz, y lo encarna con mucho más que una buena interpretación Adam Driver, autobusero, poeta silencioso, vecino ejemplar, marido comprensivo con los experimentos gastronómicos de su mujer, y con su graciosa y «peligrosa» vocación por hacer, mejorar, encontrar?, sea en la cocina, sea en la pintura, o sea en la música: un trastorno que amorosamente acepta con alma poética el conductor de autobús.

Ella es la actriz Golshifteh Farahani, el mejor combinado de finura, serenidad y belleza que puede atrapar una cámara en un rostro: mira a la pantalla, mira a Adam Driver, mira a su bulldog inglés?, mire a donde mire Farahani, todos sienten la necesidad de mover alegremente su colita. «Paterson» es la crónica de siete días de este hombre, sutilmente embadurnados de rutina pero también de encanto, de sosiego y de cuchicheo con las emociones del espectador. Hay escenas memorables, momentos de intimidad refrescante, en el bar, en el paseo, en la relación de ambos con el perro, por cierto uno de los mejores actores que se han visto hasta ahora (un bulldog que ronronea sus ideas, que maneja la expresión de sus belfos colgantes, que mira a la cámara como sabiendo que esa será la toma buena?), y deja también este «Paterson» la sensación de estar viendo algo que disfrazado de ordinario (corriente) es absolutamente extraordinario. Hay que felicitar y agradecer a Jarmuch el habernos regalado un precioso ejemplo de que no es necesario hacer un cine movido ni estimulado o empastillado para que el espectador sí se mueva, se impulse, se conmueva.

«Loving»

La otra película a competición era «Loving», de Jeff Nichols, la historia real de una pareja, él blanco y ella negra, que se casaron y fueron encarcelados y expulsados de Virginia a finales de los años cincuenta, y que le echaron un largo pulso a la justicia (el caso Loving contra Virginia) y obligaron a la Corte Suprema a cambiar la Constitución y unas indignas leyes antimestizaje. Jeff Nichols, tan alabado por «Take Shelter» y por «Mud», logra aquí el insólito milagro de contarnos esta dramática historia sin caer en los clichés racistas y en la brocha gorda al pintar el tiempo y el lugar?

La magnífica interpretación de la pareja, Joel Edgerton y Ruth Negga transmite toda la indefensión y el horror sin necesidad de antorchas ni cucuruchos en la cabeza, sin consignas ni frases de camiseta, también sin quitarle rojo vivo al hierro del asunto, pero sin ocultar que la Ley y su aplicación en Estados Unidos deja siempre un hueco para que, si no es justa, se acaben encontrando ahí lo legal y lo legítimo. «Loving» no es la película dura, huraña y rencorosa que podría haber sido: Jeff Nichols prefiere convertirla en un relato de amor y de lucha por el derecho a volver a casa. O sea, algo en el fondo realmente incorrecto, cambiar dureza por emociones.

Comentarios