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Joaquín Climent: «El corto ya no es la antesala de otra cosa»

Joaquín Climent: «El corto ya no es la antesala de otra cosa»

Una historia rural con un humilde trabajador de cortijo, una podenca abandonada (poderosa imagen) y una inevitable toma de decisión

Día 16/05/2016 - 02.09h

Una historia rural con un humilde trabajador de cortijo, una podenca abandonada (poderosa imagen) y una inevitable toma de decisión, entre mala y muy mala, sirven para contarnos de paso el régimen de servilismo y deshumanización que imponían los señoritos en sus tierras, ¡que para algo eran suyas! Joaquín Climent, que da vida al labriego, se encuentra al pobre Cocote en medio de la nada. Y se lo lleva. Le dicen que lo saque de ahí o ya veremos... No será fácil. «Cocote, historia de un perro», es el corto por el que Climent ha sido galardonado con el premio a Mejor Actor del FIBABC.

¿Qué le atrajo para participar en este corto? «Es un reto como actor trabajar tanto tiempo con un animal. Era muy sugestivo. El tipo de personaje y la zona, y el ambiente, me resultan cercanos. Me apetecía», explica Climent, al que ahora inevitablemente le preguntamos alguna anécdota sobre él y Cocote. «Para hacerme con el perro había un adiestrador. Su instinto de caza es tan fuerte, y estábamos en época de caza, si veía un conejo? Para hacerme con ella nadie del equipo podía tocarla, solo podía acercarme yo. Y siempre llevaba en el bolsillo trozos de salchicha para que viniera a mí», cuenta Climent, que acaba de rodar «El bar», la película malasañera de Álex de la Iglesia.

Fernando Colomo dice que hacer los cortos es la mejor escuela para aprender a hacer cine. ¿Qué opina? Totalmente de acuerdo, aparte de que rodar rodar una película es impensable, ahora hay una red de festivales y mucha atención. El corto ya no es una antesala a otra cosa», afirma el intérprete, que además ve una aspecto bien interesante para participar en este formato: «A la hora de rodar se arriesga más para contar lo que se quiere contar».

Una de las curiosidades del rodaje, que fue de una semana, largo para ser un cortometraje, es que se grabó a tan solo 11 kilómetros del pueblo de Climent, Requena (Valencia), y a dos de donde nació su padre. «Por casualidad coincidió, no sabía dónde se iba a rodar», apunta quizá el actor para dejar claro que su participación en «Cocote, historia de un perro» no tuvo nada que ver con este hecho. Nunca lo sabremos.

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