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Kristen Stewart: «La fama puede ser tan mala como cortarse un brazo o una pierna»

Kristen Stewart: «La fama puede ser tan mala como cortarse un brazo o una pierna»

La reina del grunge, como ya todos conocen a Kristen Stewart, ha arrasado esta semana en Cannes con «Café Society» y «Personal Shopper»

Día 20/05/2016 - 12.24h

Las serpientes necesitan cambiar de piel para sobrevivir liberándose del pasado que cargan. En Cannes, durante el Festival, hemos sido testigos de la transformación de Kristen Stewart. Atrás quedó ese pasado incomodo, entre cuernos y vampiros, un pasado cargado de claustrofóbica admiración. Se contaban por millones las adolescentes dispuestas a ser ella, que vestían como ella, que buscaban el amor como ella, que soñaban con ella mirando el poster de «Crepúsculo» en la pared de su habitación. Pero aquel espejismo de amor sin fin terminó en brazos de un director casado que no dudó en aprovechar su momento con la diosa.

Sacrificada en la pira la imagen pura, Kristen se reinventó, con talento, porque lo tiene y lo saber usar, y se volvió punk, bueno grunge que es lo mismo en el milenio, se maquilló los ojos de rojo, el pelo lo tiño de rubio platino, se añadió tatuajes y reveló al mundo que su sexualidad es suya y sin terminología. «Cuando era joven sentía la presión de etiquetarme, me veía obligada a contestar quién era. Experimentaba una responsabilidad frente a todas aquellas cuestiones sobre mí misma que contestaba sin querer por no parecer miedosa. Nada de eso me parece apropiado, así que paso de definirme. No voy a hacerlo, porque no quiero presionar a otras personas», aseguró en Cannes, refiriéndose a los adolescentes que batallan contra su sexualidad. «No quiero ser un ejemplo», repite convertida en uno lo quiera o no.

Stewart, que acaba de romper con su novia la cantante Soko, prefiere no definirse y no acepta que nadie lo haga por ella. «La naturaleza de la vida es constante y me provoca terror reconocer que no podemos escaparnos de ella», admite sin contemplaciones. Kristen comparó la fama con arrancarse un brazo «puede ser tan malo como cortarse un brazo o una pierna, es algo surreal»

La reina del grunge, como ya todos conocen a Kristen Stewart, está arrasando Cannes. La actriz se deja ver en el hotel Majestic, en el Palais, en las terrazas de las playas o en la alfombra roja con un aspecto diferente. Se distingue en ella un cambio en su conducta, mucho más segura de si misma, aunque en las entrevistas le tiemblan tanto las manos ahora como hace una década, cuando la entrevisté por primera vez.

«Es difícil para mí, no me gusta mirar hacia atrás, ni tampoco hacia el futuro porque nunca sé como me voy a sentir. Trato de vivir en el presente y elijo los personajes según sus cualidades y si tienen algo que ver conmigo en ese momento de mi vida. Ese siempre es mi primer paso a la hora de escoger un personaje. Me entrego en cada papel que represento porque me guío mucho por mis instintos», reconoce Kristen.

Woody Allen, cautivo de sí mismo con esa debilidad que tiene por contratar mujeres vanguardistas en su tiempo, cayó a sus pies y le regaló un gran papel en su ultimo filme «Café Society», película que abrió el Festival de Cannes.

Allen, que acaba de rodar su primera cinta para la televisión con Miley Cyrus, está decidido a no perder el tren generacional contratando actrices comprometidas y de rabiosa actualidad. Kristen lo borda en «Café Society» y le agradece al realizador neoyorquino la oportunidad de ponerse a sus órdenes. «Admiro su capacidad para correr riesgos sin perder su personalidad».

Pero Stewart desabrocha su piel por completo en «Personal Shopper», el retrato de una muy moderna esclava del uno por ciento capitalista dedicada a pasearse por las mejores tiendas de lujo del mundo, comprando artículos que no son para ella sino para su jefa qué, además de maltratarla, le paga tarde y mal si es que le paga.

Atrapada por los fantasmas, por los íntimos deseos de rebelarse ante la sumisión, en la cinta más provocativa que ha pasado por el festival y que firma el genial Olivier Assayas, Kristen se muestra incontestable. «Este filme ha sido como saltar al vacío, nunca había sentido tanto vértigo en mi carrera. No quiero parecer dramatica, pero este filme casi acabo conmigo. Ahora sé que puedo hacer cualquier cosa», admite Stewart chasqueando los nudillos una y otra vez. Kristen se deconstruye en Personal Shopper, persigue espíritus y sorprende atrevida con su mirada oscura.

«Definitivamente me considero responsable de las mujeres que interpreto. Soy bastante rigurosa, me gusta ser justa y mantener mi identidad en cada personaje. Invierto tanta energía en ellos que me parece importante sacar provecho de cada oportunidad». Respuesta que parece una declaración de intenciones.

Con más o menos fortuna, muchos han sido los actores niños que triunfaron como adolescentes y sufrieron su éxito en la edad adulta, tipo Selena Gómez, Demi Lovato, Britney Spears o Lindsay Lohan. Pero hay otros casos, mujeres más fuertes, que sobrevivieron el envite, como Jodie Foster, Kristen Stewart y Miley Cyrus. Actrices que no piden perdón por su triunfo. «Estoy trabajando en lo que siempre he querido hacer. Mi vida puede parecer de cuento, y no quiero sonar pedante porque soy muy afortunada, pero a veces no todo es como parece». La vida de una personal shopper puede que tampoco sea lo que imaginamos, pero la de Stewart va camino de estrella en Hollywood.

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