ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
«El rey tuerto»: cuando la vida te cuestiona
Exhibición interpretativa de un gran Alain Hernández

«El rey tuerto»: cuando la vida te cuestiona

El nuevo filme de Marc Crehuet es una comedia negra que viene de una exitosa obra de teatro

Día 22/05/2016 - 01.30h

Dos parejas se reúnen para una cena. Lidia y Sandra hace seis años que no se ven. Sus parejas son David, un antidisturbios, e Ignacio, un activista que perdió un ojo por un balazo de una pelota de goma en una manifestación. La cena se precipita, los personajes se revuelven. Y la aparente calma y el frágil equilibrio se desmoronan. «Había conocido un caso de un italiano que perdió un ojo en una manifestación, previo al caso de Esther Quintana. Me impactó la noticia. Tenía ganas de hablar de ello. No entendía porqué la represión era tan dura en un momento de descontento generalizado y con unas quejas tan legítimas. Y por eso me preocupaba cómo se sentiría una persona que practica la violencia legal», nos explica Marc Crehuet. «Por otro lado quería tratar un personaje con convicciones muy claras, con una seguridad absoluta. Que de repente se encuentra con la incertidumbre. Cómo se puede recomponer. Cómo su construcción de la realidad se ha ido a la mierda».

Película de géreno

«El Rey tuerto» es una película de género, como «La huella», «12 hombres sin piedad» o «Un dios salvaje». Películas basadas en el texto y en los actores. También contiene guiños a «Cabeza borradora», de David Lynch, o «Barton Fink», de los Coen. «Quería hacer algo contenido. Como declaración de principios y como apuesta de un cine», declara Marc. «No es un panfleto. Intento dar voz a todas las partes. Abre muchas cosas y remueve. Hay una llamada al diálogo, a que necesitamos hablar y entendernos, algo que no tengo tan claro del todo por nuestra condición humana y por la burbuja en la que estamos instalados. Hay mucho de incomunicación, de estar cerrados en nuestras propias creencias, sin dar salida a nada».

Alain Hernández encarna al policía antidisturbios. «Mi personaje es un monstruo, es una bestia parda, un niño grande. Y hay que ajustarlo mucho. Hay que contenerlo», nos comenta. Además, David, el antidisturbios, parece que se va fragmentando con la evolución de la película. «Hay un amor ficticio, de cara a la galería», apunta Alain. «Al final, David se ha dado cuenta de tantas cosas. Y de que no puede estar reteniendo a nadie por la fuerza. Es el acto más de amor de la película. Quiere a Lidia por necesidad, porque si no está vacío. Lidia forma parte del decorado, de la casa de muñecas. A mí me encanta jugar y tirarme de cabeza a todos los sitios. Sobre todo en el momento de la redención y en esa caída al pozo, de la incomprensión y de la perdición de un tipo. Lo resume todo en la frase 'le reventé un ojo a una persona y a mí nadie me dijo que eso estuviera mal'».

Comentarios