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Bideagain, guionista de Audiart, debuta dirigiendo «una historia que los periódicos nos copiaban»

Bideagain, guionista de Audiart, debuta dirigiendo «una historia que los periódicos nos copiaban»

«Mi hija, mi hermana» se adentra en la actualidad del yihadismo a través del western. El guión escrito un año antes se hacía realidad con determinadas noticias según filmaban

Día 16/06/2016 - 01.17h

Guionista habitual de Jacques Audiard, con títulos como la aclamada «Un profeta» o la ganadora de la Palma de Oro «Dheepan», Thomas Bidegain ha dado el salto a la dirección con «Mi hija, mi hermana», un wéstern contemporáneo con la yihad como trasfondo que «invita a la reconciliación».

Bidegain, nacido en 1968 en el País Vasco francés y licenciado en Económicas, comenzó su carrera en el cine pilotando la distribuidora de Elías Querejeta en Estados Unidos. Habla perfecto español y tiene dos hijos, llamados Elías y Tasio, como el título del filme de Montxo Armendáriz que produjo Querejeta.

«Tuve muchísima suerte de empezar mi carrera en el cine trabajando para él. Era un águila. Con él aprendí la importancia de tener un punto de vista elevado, una ambición sobre lo que es el cine y para qué sirve», señala en una entrevista con Efe.

En «Mi hija, mi hermana» esa ambición consistía en «ofrecer un estado de la nación», en referencia a la Francia actual, y de lo que él llama «nuestra Primera Guerra Mundial», la que empezó con el 11-S y terminó en 2011, con la ejecución de Osama bin Laden.

La película, que tiene entre sus referentes «Centauros del desierto» de John Ford o «Red River» de Howard Hawks, cuenta la historia de un padre y un hijo, amantes del estilo de vida 'country', que emprenden la búsqueda de su hija/hermana, de 16 años, desaparecida de un día para otro con un desconocido novio llamado Ahmed.

El descubrimiento en su habitación de unos cuadernos con textos en árabe que resultan ser propaganda yihadista abre un abismo de incomprensión en la familia y una búsqueda desesperada que se extiende durante una década, de 1994 a 2005.

La realidad atrapando a la ficción

«Nos ha pasado algo muy raro con esta película; leer artículos en la prensa que se correspondían exactamente con escenas que habíamos escrito un año antes, como si la Historia nos estuviese atrapando», señala Bidegain.

«Recuerdo una mañana que me llamó Noé Debré, mi coguionista, diciéndome que abriera el diario Libération por la página 7. Había un testimonio de una mujer cuya hija de 17 años se había marchado, dejando una nota que decía 'me he ido a un país en guerra'».

«Al buscar en su habitación, los padres encontraron una libreta con ejercicios de escritura en árabe. La descripción era calcada a nuestra escena, había incluso una foto», explica.

Bidegain menciona otro ejemplo, sobre uno de los autores de la masacre de Bataclán. Salió un artículo que contaba que dos o tres años antes del ataque se había encontrado con su padre, que trataba de recuperarlo, en la frontera entre Turquía y Siria.

«Un internet café, en la frontera, una escena íntima, con pocas palabras y te cuenta la historia del mundo. Eso es el cine», afirma.

En cualquier caso, «Mi hija, mi hermana» no es una película sobre los que se van, sino sobre los que se quedan; sobre cómo el equilibrio de la comunidad se rompe y sólo el paso del tiempo y las generaciones pueden abrir la puerta a la reconciliación.

«El punto de vista del padre es el clásico del wéstern, el de la guerra de civilizaciones. Él cree que es un cowboy y que los árabes son los indios. Mientras veas el mundo así, es imposible tener reconciliación. Lo que tiene el hijo es discernimiento y eso es necesario», advierte.

En ese camino hacia la reconciliación, el también guionista de la exitosa comedia «La familia Bélier» opina que el papel del cine es crucial.

«La televisión o la política te muestran todo como un problema, y así es imposible. No son problemas, son gente, y si les das una historia y una cara, y ves qué quieren o qué temen puedes descubrir que no es muy distinto de lo que quieres tú o lo que temes».

Bidegain tiene previsto seguir compaginando su faceta de director con la de guionista. Entre sus próximos proyectos figura otro wéstern que dirigirá Audiard ambientado en la fiebre del oro en Oregón en 1850 que espera se comience a rodar a principios del año que viene.

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