ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Jean Dujardin: «La generosidad es bella y muy seductora»

Jean Dujardin: «La generosidad es bella y muy seductora»

El actor francés protagoniza «Un hombre de altura», una original comedia

Día 27/06/2016 - 13.19h

Quizá sea el actor francés más cosmopolita de nuestro tiempo, Jean Dujardin: a través del humor y la ironía, ha impuesto una nueva imagen internacional del hombre francés, capaz de seducir con recursos muy alejados de los cánones tradicionales.

-Su película nos dice que, en verdad, la bondad, la generosidad, el humor y la ironía son armas de seducción erótica y sentimental mucho más eficaces que la belleza física o el dinero.

-Quizá, ¿por qué no? Ese hombre muy bajito, da todo lo que tiene: y esa entrega de sí mismo es un don natural muy atractivo y seductor, sin duda, a mi modo de ver. La generosidad y el humor, la capacidad de reírse de sí mismo, son dones que hacen la vida más bella.

-En la vida real, la seducción no siempre funciona así.

-Quizá. No siempre. Pero, fíjese, en ocasiones, no siempre milagrosas, la generosidad es tan bella como atractiva, seductora.

-Pequeñito, su personaje no duda de su triunfo, la conquista de una señora de armas tomar.

-Bueno. Quizá dude. Pero es ella la que tiene problemas. ¿Qué pensarán sus amigos, su familia, etcétera? El le responde con una sonrisa: la felicidad comienza por ser capaz de darse uno mismo, entero.

-La gran mayoría de sus personajes conquistan a través de la ironía y el humor, como Cary Grant o Belmondo.

-Ah? me hace usted un gran honor. Quizá deba limitarme a sonreír con una brizna de ironía, ¿no?

-Su primer gran personaje, Brice de Nice, era exactamente lo contrario, arrogante y ridículo, reflejo caricaturesco de un cierto francés muy Francia profunda.

-Si? era una parodia un poco sarcástica de una manera de ir por la vida, por momentos. Pero no se engañe, no se preocupe. Ese tipo está de capa caída.

-Francia atraviesa una crisis muy profunda, y quizá esté muy necesitada de las virtudes de su nuevo personaje, la generosidad, el don de sí mismo, el humor, la ironía.

-Bueno? yo creo que, en verdad, los franceses están mucho menos crispados de lo que cuentan los periódicos.

-Calle, calle. Manuel Valls, primer ministro, recuerda por momentos a Alain Delon, siempre rígido, incapaz de sonreír, encerrado en la cárcel íntima de un personaje autoritario.

-Quizá haya un poco de postura en todo eso. No se si a Delon le gustaría esa comparación que usted hace por su cuenta.

-He buscado, pero no he encontrado cosas suyas relacionadas con la política.

-No. Los actores no somos la gente más preparada para hablar de esas cosas. Por otra parte, concibo mi trabajo como un don: intento dar a la gente distracción, emociones, un poco de reflexión, amor, historias de la vida contadas con generosidad. La vida personal es otra cosa.

-¿Cuál es su vida personal?

-No me gusta hablar de ella. Mi mujer, mi hija, comer con los amigos, caminar por una ciudad, cenar con un buen vino, cosas así. La prensa rosa se obstina en buscar tres pies al gato y cuentan todo tipo de horrores. Qué quiere que le diga, gajes del oficio. Los paparazzi se pasan la vida apostados delante de mi casa. Los conozco a todos. En ocasiones los invito a tomarse un respiro. Pero no siempre lo consigo.

-Cada tema con su loco.

-Si.

Comentarios