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Jorge Perugorría: «Es obvio que estoy marcado por 'Fresa y Chocolate'»
El actor Jorge Perugorría frente a un espejo

Jorge Perugorría: «Es obvio que estoy marcado por 'Fresa y Chocolate'»

El actor cubano hace de Ángel en «Viva», la nueva película de Paddy Breathnach

Día 11/07/2016 - 14.18h

Uno de los actores cubanos más importantes de la historia del cine, Jorge Perugorría, da vida a Ángel, un exboxeador, alcohólico y machista en «Viva», la nueva película de Paddy Breathnach.

La última creación del director irlandés, estrenada en Estados Unidos el 5 de febrero de 2015, llega a los cines españoles el 8 de julio y cuenta la historia de Jesús, un joven travesti de 18 años que lucha por convertirse en una drag queen, pese a la negativa de su padre (Perugorría).

La película refleja un submundo muy presente en Cuba, donde los jóvenes sin familia y sin hogar recurren a la vía de los «drag queen» para sentirse protegidos, queridos y, sobre todo, fuertes.

- ¿Cómo ha sido la experiencia de interpretar al padre de un joven homosexual que lucha por ser una drag queen, y que se siente discriminado y perdido en la vida?

- Realmente ha sido una experiencia muy bonita. El personaje de Ángel me gustó mucho desde que leí el guión y ha sido un placer trabajar con Héctor Medina, que es uno de los artistas jóvenes cubanos más importantes que tenemos ahora mismo en la isla. Además se trata de una historia curiosa, porque está contada y dirigida por los irlandeses Mark O'Halloran y Paddy Breathnach, respectivamente, que han sabido reflejar el día a día de algunos barrios de Cuba. Ambos han conseguido un retrato realista sobre los personajes y sobre este barrio de La Habana donde ocurre la historia.

- En «Fresa y Chocolate» (1993) interpretaba a un joven homosexual. Y en «Viva» es todo lo contrario, ya que Ángel es un boxeador homófobo, alcohólico y agresivo.

- Obviamente estoy marcado por «Fresa y Chocolate», que es totalmente lo contrario, pero siempre es importante e interesante para los actores preparar personajes que sean diferentes los unos de los otros. Esta película me ha dado la oportunidad de defender los mismos valores que en «Fresa y Chocolate», pero ahora estoy en el otro extremo de la historia.

- Su personaje es muy complejo. ¿Ha sido difícil darle vida a Ángel?

- Lo más difícil ha sido interpretar esa relación entre el padre y el hijo. Mi personaje es una persona intolerante y machista que, al final, comprende cuáles son los valores de la familia o los sentimientos que le hacen ser mejor persona. Todo esto es muy complejo, ya que el tópico del padre machito es un clásico y por ello tratamos de hacerlo con mucho cuidado. Había que darle realismo a las actuaciones y conseguir que los personajes fuesen creíbles, interpretando una sensibilidad extrema fundamental para quererse, entenderse y, sobre todo, respetarse.

- En su primera aparición en la película, ve a Jesús de drag queen y le pega un puñetazo. Se trata de un momento muy tenso y dramático.

- Me parece que es un buen comienzo empezar con la más absoluta violencia y rechazo a ese sueño que pretende mi hijo Jesús de convertirse en drag queen. Así, después de esa tensión y ese distanciamiento en la relación, poco a poco empiezan a aflorar los sentimientos de los personajes. Al final lo más bonito es eso, cómo va naciendo ese amor de padre e hijo y cómo va superando esa intolerancia del propio padre hacia su hijo.

- Su personaje va experimentando una serie de cambios a lo largo de la película. ¿Cuáles son los motivos que lo van impulsando a evolucionar?

- Yo creo que es la propia convivencia con su hijo Jesús y el propio destino del padre que está totalmente marcado por la enfermedad, lo que lo sensibiliza ante el futuro del hijo. Para mí es una historia sobre la búsqueda de los seres humanos, sobre la identidad de cada uno, sobre la realización personal. En ese sentido, los motivos que he dicho antes permiten que Ángel se vaya encontrando a él mismo y a alguien que dejó de ver hace 18 años, su hijo, para ver las cosas que tienen en común y pasar a necesitarse como una familia de verdad.

- ¿Cuál ha sido la escena más difícil de grabar?

- Como ya he dicho, mi personaje es muy complejo y delicado. Si tengo que elegir una escena difícil, pienso en la escena final... Del mismo modo, me viene a la cabeza la escena de la despedida, cuando él está en la cama y le habla a Jesús de cómo recuerda el día en que nació. Se trata de una parte muy emotiva del guión y como actor siempre es difícil hacer ese tipo de interpretaciones.

- ¿Entonces diría usted que la escena más difícil siempre ha sido la más dramática?

- Sí, porque con todo lo dramático la dificultad está siempre en encontrar el tono y no dejarse arrastrar uno mismo por la situación. Esas escenas se vuelven complicadas a la hora de contener las emociones para no caer en el melodrama. Hay que transmitir el conflicto que tienen los personajes pero también hay que contener toda esa emoción. Es algo muy delicado a la hora de interpretarlo.

- ¿Cuál es su escena preferida de la película?

- La película tiene momentos muy interesantes de actuación donde los personajes muestran sus contradicciones, dejan ver su humanidad y transmiten su dolor. Si tengo que elegir una escena, me parece muy emocionante la escena final donde Jesús se redime totalmente, cantando e interpretando maravillosamente su tema sobre el escenario. De todas formas, no es fácil elegir una sola escena de toda la historia, si hay que destacar algo es el trabajo de todos los actores, principalmente el de Héctor Medina. Yo destacaría ese aspecto colectivo.

- Hay un hecho muy curioso, el protagonista de la historia se llama Jesús, se siente abandonado por su padre, siempre ofrece la otra mejilla ante las adversidades, es perseguido por un talento o don que le ha sido dado y está dispuesto a sacrificarse por su padre.

- De alguna manera, hay un juego de analogías en la película. Además, el padre se llama Ángel y entra en la vida de Jesús de paso, porque al fin y al cabo llega para despedirse de su hijo y ayudarle finalmente a encontrar su propia identidad. Yo creo que hay un buen juego con eso.

- La película ha sido grabada en Cuba y habla sobre las costumbres cubanas, pero está escrita y dirigida por dos irlandeses.

- Cuando recibí el guión que Mark O'Halloran había escrito me gustó mucho. Como actor también es interesante que un proyecto esté escrito de una manera tan cercana, con situaciones creíbles, a pesar de estar escrito por un irlandés, se sumerge en la realidad cubana. Después también conocí a Paddy, el director, un gran profesional que ha dirigido varias películas en el Festival de San Sebastián y otros festivales importantes. En definitiva, me pareció un proyecto muy interesante.

- Realmente la película releja un submundo muy presente en Cuba, donde muchos jóvenes sin familia optan por el drag queenismo para sentirse parte de algo.

- Exacto, ante eso yo les digo que no renuncien a sus sueños porque hay cosas que están cambiando en la isla. Yo recuerdo de hace ya muchos años, cuando hice «Fresa y Chocolate» (1993), luchábamos mucho por la tolerancia y el respeto. En este país se han vivido momentos muy difíciles porque determinadas instituciones han marginado a homosexuales. Por suerte estas cosas han cambiado y ya a nadie lo sacan del trabajo o de la universidad por su orientación sexual, al contrario, hay organizaciones que se ocupan de defender los derechos de todas estas comunidades. Sin embargo, todavía hay un machismo cultural intrínseco a nuestra sociedad y va a costar mucho tiempo y trabajo defender estos derechos y el respeto hacia los demás.

- Sigue hablando mucho de «Fresa y Chocolate», que fue estrenada en 1993...

- Es la película que me ha marcado, no solo porque es una historia que no ha perdido vigencia y que se ha convertido precisamente en un clásico del cine latinoamericano, sino también porque es la película que me abrió las puertas a otras cinematografías. Yo pasé de ser un actor cubano que solamente trabajaba en Cuba a trabajar en España, en Europa y en varios países de Latinoamérica. Eso me permitió tener una proyección internacional a la cual era muy difícil de aspirar, viviendo en una isla como Cuba y con una cinematografía como la cubana. Prácticamente eso superó todas mis expectativas. Además, la película tuvo muchos reconocimientos, siendo nominada a los Óscar, por lo que siempre es una película de la que de alguna manera u otra termino hablando cuando tengo delante a un periodista.

- Usted que ha trabajado como director documentalista, ¿qué habría cambiado con respecto a la dirección de la película?

- Si yo hubiese sido el director de «Viva» hubiera intentado que se pareciese bastante a todo lo que ha hecho Paddy. Realmente creo que es un director talentoso y que ha sido un placer poder trabajar con él y un placer ver cómo él se ha podido sensibilizar y entender la historia y a los personajes. Es complicado ver a un director irlandés hablar de una realidad que no es la suya.

- La Academia de Hollywood ha invitado a ser miembros a 683 personas, para conseguir una mayor diversidad con respecto a otros años, entre ellos está usted. De esas 683 personas, un 46% son mujeres y un 41% son personas de color.

- Me parece sorprendente que la Academia haya tenido una actitud renovadora de manera tan ágil. La respuesta no ha podido ser más rápida, y ahora la Academia tiene más diversidad y es más inclusiva. Todos los nuevos miembros estamos muy contentos y muy orgullosos de poder representar de alguna manera el cine cubano y el cine iberoamericano dentro de lo que es la Academia de Hollywood.

FICHA TÉCNICA

Director: Paddy Breathnach

Guión: Mark O'Halloran

Reparto: Héctor Medina (Jesús), Jorge Perugorría (Ángel), Luis Alberto García (Mama)

Música: Stephen Rennicks

Título: «Viva»

Año: 2015 (Estreno en España, 8 de Julio de 2016)

País: Irlanda

Duración: 100 minutos

Género: Drama

Idioma: Español

Estudios: Treasure Entertainment

Distribuidora: Betta Pictures

Sinopsis: «Viva» cuenta la historia de Jesús (Héctor Medina), un joven de 18 años en busca de su propia identidad y cuyo objetivo es cumplir su sueño, convertirse en una drag queen. Tras intentarlo y fracasar, aparece Ángel (Jorge Perugorría), su padre, desaparecido desde que Jesús era pequeño. Aunque al principio la película parece contar la tópica relación entre un padre homófobo y su hijo homosexual, la magia de las interpretaciones de Jorge Perugorría y Héctor Medina consigue contar una historia diferente, creíble, cercana y atrapadora.

Cuando parece que la trama no puede terminar mejor, después de que padre e hijo hagan las paces y empiecen a quererse y respetarse, Héctor Medina emociona al espectador con una interpretación final totalmente sentida y conmovedora.

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