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Blake Lively: «La interpretación ha acabado convirtiéndose en mi refugio»

Blake Lively: «La interpretación ha acabado convirtiéndose en mi refugio»

La actriz protagoniza «Infierno azul», último filme de Jaume Collet-Serra, donde se enfrenta a un enorme tiburón blanco

Día 17/07/2016 - 16.39h

Blake Lively se ha enfrentado a la manipulación del esnobismo en la serie «Gossip Girl», a la crueldad de la corrupción en «Salvajes», y esta semana encara a un despiadado tiburón blanco en la cinta «Infierno azul». Acreedora de un físico espectacular, Lively alcanza solidez de estrella de Hollywood por su talento, por su capacidad para representar personajes sin edad, ambiguos y, sin embargo, sinceros. Su melena rubia, su 1,78 de interminables piernas, su perfecta sonrisa y la piel tostada, la consagran por su belleza, es la nueva «it girl» de Hollywood, el rostro de su generación, como en los setenta fuera Farrah Fawcett o en los ochenta Brooke Shields. «Siempre busco diversidad, películas que me asusten, que sean un reto para mí. Este año he tenido mucha suerte porque he podido trabajar con Jaume en 'Infierno azul', con Marc Foster en 'All I See is You', donde doy vida a una mujer ciega, y en 'Café Society' con Woody Allen, que fue un rodaje con una gran dosis de improvisación», explica Lively.

Adrenalina

Terror y belleza son los condimentos principales de este filme que se mueve hacia delante guiado por la cámara del director español Jaume Collet-Serra. «Siempre me he sentido atraída por la idea de crear un personaje aislado, solo, porque es un reto interpretativo enorme, emocionalmente exigente, donde aparezco en pantalla casi al 99 por ciento y eso, para bien o para mal, es excitante y aterrador. No hay nada que provoque más mi adrenalina que sentirme asustada ante un personaje», confiesa Blake.

La protagonista de «Infierno azul» es Nancy, una joven que trata de superar la pérdida de su madre viajando sola a una playa mexicana. Aislada y enfrentando su supervivencia, Lively responde con eficacia ante el peligro del tiburón. «Creo que las historias de suspense y supervivencia nos gustan porque nos obligan a situarnos dentro de un escenario desconcertante. En este caso enfrentamos a dos depredadores; el humano contra el tiburón, pero en otras ocasiones es el humano contra la naturaleza. Personalmente, me parece fascinante la gran cantidad de recursos que nosotros tenemos para sobrevivir. Incluso sin equipo y herida, ella es capaz de dominar su situación con inteligencia y valentía, cuando la vemos pensamos que también nosotros podríamos sobrevivir. Eso es lo que añade electricidad, lo que nos divierte y entretiene de la historia», asegura Blake. Sobreviviendo al primer ataque, Nancy quedará atrapada en unas rocas de las que necesita huir por la subida de la marea.

La distancia a la costa es corta, escapar parece sencillo, pero la salvación pasa por enfrentar al enorme escualo que vigila a su presa. «Tuve una gran experiencia rodando este filme, porque me permitió conocer al conservacionista Michael Rutzen. Él cambió mi perspectiva sobre los tiburones: hay más humanos matando tiburones que tiburones matando humanos. Somos nosotros los que nos asustamos de ellos por las películas, pero el cambio climático y la interacción con los humanos está acabando con los escualos. Creo que tenemos una conversación pendiente sobre el trato que damos a los océanos. Los tiburones se enfrentan a la extinción, porque están en lo más alto de la cadena de alimentos del océano y su desaparición puede afectarnos de una forma muy peligrosa. Debemos proteger a estas criaturas, admirar su majestuosidad, su belleza, son tan raros y maravillosos como los dinosaurios», dice Blake emocionada.

Vestida con un bikini, regalo de la diseñadora Tory Burch y agotado en las tiendas, y una chaqueta de neopreno de Rip Curl, Lively pasa en el agua gran parte del desarrollo de la película. «Fue agotador. Tuve que prepararme física y emocionalmente, me obligué a hablar con supervivientes que han sido atacados por tiburones, como Paul de Gelder, autor de un libro sobre su experiencia, que me ayudó muchísimo. Su testimonio me permitió admirar y respetar a estos animales», reconoce la actriz.

Familia y cine

Hija del actor Ernie Lively y de la manager de actores Elaine Lively, Blake está casada con el actor Ryan Reynolds, con quien tiene una hija, Jaime, y otro en camino (está embarazada de seis meses). «Busco interpretar personajes que no he hecho, ese es realmente mi barómetro, porque tengo una familia maravillosa y una persona en mi vida que me apoya y me acompaña. Mi familia viene conmigo allí donde ruedo, aunque sea al otro lado del mundo», asegura Blake. Y es que para rodar «Infierno azul» tuvo que viajar hasta la isla de Howe, en el mar de Tasmania, entre Australia y Nueva Zelanda, donde el cineasta español Jaume Collet-Serra estableció la grabación del filme. «Jaume es español, muy apasionado, y también muy detallista. Tiene una idea visual muy clara de lo que quiere y nos mostró en dibujos cada escena del rodaje antes de empezar. Su confianza fue contagiosa y que supiera de una forma tan clara lo que buscaba me permitió concentrarme en mi interpretación, me ayudó mucho su precisión, porque en este tipo de filme, tan exigente físicamente, el ritmo de rodaje era crítico», admite la californiana.

Artista por encima del miedo al fracaso o las inclemencias de la fama, Blake supo desde niña cuál sería su futuro. «Mis padres nos llevaban a los rodajes de sus películas y acabé estudiando en doce colegios diferentes. Era una completa extraña en cada clase donde aterrizaba, nunca sentí que pertenecía a un grupo y la interpretación se acabó convirtiendo en mi refugio. Hoy me considero afortunada, porque a los doce años ya sabía que quería ser actriz».

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