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Jamón y vino para seducir a Ennio Morricone: 50 años de «El bueno, el feo y el malo»
Ennio Morricone, durante la entrevista con Guillermo de Oliveira, en Roma

Jamón y vino para seducir a Ennio Morricone: 50 años de «El bueno, el feo y el malo»

Guillermo de Oliveira viajó por medio mundo en busca de los protagonistas y miembros del equipo vivos de la famosa película de Sergio Leone, para su documental «Sad Hill desenterrado»

Día 26/07/2016 - 18.28h

«Mi idea original era grabar un pequeño... no lo llamaría ni documental, sobre este grupo de seguidores que llevan un año desenterrando el cementerio de Santo Domingo de Silos donde se rodó 'El bueno, el feo y el malo', pero la cosa creció», recuerda a ABC Guillermo de Oliveira. «En septiembre del año pasado uno podía pasear por allí y no encontrar el más mínimo vestigio de aquel rodaje. Pero lo verdaderamente mágico sucedía cuando te subías a un punto elevado o, mejor aún, con la ayuda de un drone, y descubrías que la forma de los círculos concéntricos se mantenía intacta como una especia de señal alienígena grabada en la tierra», asegura el joven cineasta vigués de 29 años que hace unos meses decidió ponerse en contando con la Asociación Cultural Sad Hill que, desde hace diez años, reivindica la importancia histórica del lugar donde se rodó «la escena más importante del mejor western de todos los tiempos».

Cuando vio que aquel proyecto «loco» se hacía cada vez más grande y llamaba la atención de algunos medios, decidió entonces intentar recoger las impresiones de todas aquellas personas vivas que participaron en el rodaje. Y comenzó a soñar...

Con el director Sergio Leone y el «malo» de Lee Van Cleef muertos en 1989, y el «feo» de Eli Wallach fallecido hace dos años, pensó en «el bueno» de Clint Eastwood. Fueron diez meses de correos electrónicos, llamadas y faxes a Estados Unidos que fueron rechazados. «Lo habitual es no pasar los filtros de agentes, representantes, productoras o discográficas», explicá Oliveira, que no se dio por vencido con la estrella e hizo el petate para desplazarse con su cámara allá donde fuera necesario.

Finalmente consiguió una cita con alguno de los responsable de Malpaso Production en su sede de Los Ángeles, con el objetivo de perseverar en su intento de entrevistar al protagonista. Allí insistió en que si era necesario viajaría a la propia casa del oscarizado director y protagonista de otros clásicos como «La muerte tenía un precio». Cuando en la productora fueron conscientes de que no se rendiría, consiguieron que Eastwood le grabara en vídeo las respuestas a varias preguntas y que enviará un saludo sorpresa para los fans que ayer domingo pudieron difrutar de la proyección de la película en el cementerio burgalés.

De Londres a Roma

En este peregrinar de este «fanático de la mitología cinematográfica», tal y como se define, voló también a Londres para entrevistar en el Royal School of Art a Sir Christopher Frayling, el famoso biógrafo de Leone y «la mayor eminencia mundial sobre la película» («la cita fue en un edificio bautizado con su propio nombre», detalla emocionado Oliveira). Se desplazó a Bergamasco, un pequeño pueblo a dos horas de Milan, para hablar con Carlo Leva, el ayudante del director de arte que diseñó parte del cementerio con Carlo Simi. Recogió las impresiones del investigador neozelandés Peter J. Hanley y del director Álex de la Iglesia.

En Roma grabó a Eugenio Alabiso, editor de la película; Elisabetta, viuda de Simi, y Sergio Salvatti, el entrañable operador que se creyó culpable de que la primera voladura del puente de Langstone no fuera recogida por su cámara. «La explosión se produjo antes de que hubiera empezado a rodar y creyó que había entendido mal la orden. Se echó a llorar pensando que su carrera se había acabado, pero después vio a todo el mundo gritarle al capitán responsable», cuenta Oliveira, al que le resultó «curioso» su encuentro posterior con uno de los figurantes del filme, que hacía la mili en Burgos aquel año: Medio siglo después aún defendía al capitán de lo ocurrido y aseguraba que Salvatti se había quedado dormido. El Ejército aún niega que fue culpa suya», afirma.

El cineasta vigués de 29 años se puso un objetivo más ambicioso: Ennio Morricone. Frayling ya le había advertido de que sería imposible entrevistar al responsable de la banda sonora y ganador de dos Oscar, porque «es muy mayor, no le gusta dar entrevistas y reniega de su etapa western». «Fue una auténtica odisea - cuenta Oliveira -. Lo primero que nos dijo fue que no daba entrevistas y que nos fuéramos a tomar viento. Con algún que otro rodeo conseguimos que nos recibiera en su casa de Roma. Apareció en pantalón de chandal y con un humor de perros. Poco a poco, con jamón, vino, el documental 'La búsqueda' de Paco de Lucía y la inestimable ayuda de su mujer nos fuimos ganando su corazoncito. Al final nos acabó enseñando su estudio y todos sus premio, que cerraba celoso con triple vuelta de llave en su propia casa».

También le costó lo suyo contactar con James Hetfield, pero lo consiguió. Era una de las primeras celebridades en las que pensó junto con Quentin Tarantino. El director de «Pulp Fiction» se le resistió, pero para entrevistar al cantante y guitarrista de Metallica no dudó en volar a los estudios en San Francisco de la famosa banda que, desde 1983, comienza todos sus conciertos con imágenes del filme y el tema «The Ecstasy Of Gold» de la banda sonora. «Hetfield me contó que cuando se la pusieron les vólo la cabeza, les puso la piel de gallina y compraron los derechos de la imágenes para poder proyectarlas», añade.

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