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ABC, en 1979: así fue la crítica del «infantiloide» Superman de Christopher Reeve
Cartel de la primera película de Superman, protagonizada por Christopher Reeve

ABC, en 1979: así fue la crítica del «infantiloide» Superman de Christopher Reeve

La película estuvo durante décadas entre las más taquilleras de la historia del cine

Día 28/07/2016 - 17.38h

La película de «Superman» estrenada en Estados Unidos, en 1978, no fue una apuesta menor. La idea de llevar al superhéroe del cómic nacido en 1938 al cine surgió de los productores Alexander e Ilya Salkind, padre e hijo. Lo primero que hicieron fue buscar un director. Impresionados por la película «La Profecía» (1976), contactaron con Richard Donner. «Verá, ya tenemos a Marlon Brando y a Gene Hackman para dos importantes papeles», le dijero y el cineasta ni se lo pensó.

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El proceso de selección para el papel de Clark Kent fue bastante más complicado. Se presentaron muchos de los más famosos actores de Hollywood, pero Donner tan solo quería «verosimilitud». «Nadie creeria que Superman pudiera volar si el que volaba a traves de la pantalla era Paul Newman o Robert Redford, como deseaban los productores», aseguró años después.

Un buen día se presentó en la audición Christopher Reeve, joven actor de teatro y de series televisivas cuyo rostro era desconocido para el gran público. Tras finalizar su prueba, se enteró de la noticia por el chófer que lo llevaba de vuelta al aeropuerto: «¿No lo sabe? Le han cogido. Usted es Superman», le reveló.

La película fue nominada a tres Oscar y un Globo de Oro, aunque no se llevó ninguno. Obtuvo un premio especial de la academia por los efectos visuales y el BAFTA al mejor actor revelación para Christopher Reeve. Las críticas en Estados Unidos, sin embargo, le hicieron justicia: «'Superman' es buena, sencilla e ingenuamente divertida» (The New York Times), «Es pura delicia» (Chicago Sun-Times), «Una maravillosa, divertida y absurdamente apasionante fantasía» (Variety) o «No para de lanzarnos grandes y agradables emociones, pero a medias» (The New Yorker).

Después de 35 años, esta película de Superman ha estado entre los 20 filmes más taquilleros de la historia del cine. Sólo en España sumó 5,2 millones de espectadores cuando se estrenó en 1939. Y esto es lo que dijó entonces de ella el crítico de ABC Pedro Crespo.

Crítica de ABC, el 3 de marzo de 1979:

«Mas de cuarenta años lleva este personaje nacido de la imaginación y la pluma de Jerry Siegel y Joe Schuster apareciendo en tiras cómicas, tebeos y películas. Ahora, aprovechando unos medios técnicos superiores, los productores Salkind y Spengler, con la colaboración del realizador Richard Donner, del diseñador de producción John Banry y de un sinfín de técnicos especialistas en efectos visuales, maquetas y otras habilidades similares, han alumbrado este 'Superman', lanzado con un enorme estruendo publicitario desde hace casi dos años y que tiene a gala ser la película más cara rodada hasta el momento.

La historia de Superman, procedente de un planeta situado en una lejana galaxia, enviado por sus padres a la Tierra ante la próxima e inevitable destrucción de su mundo, es conocida de un amplio sector de los espectadores a través de los tebeos de hace años y de los numerosos reportajes aparecidos en los últimos veinticuatro meses. Partiendo de esta base Mario Puzo, en colaboración con otros tres guionistas, escribió un guión que se adapta a las incongruencias espectaculares del personaje, del 'hombre de acero', mantenedor del orden y de la justicia, luchador impacable contra el mal y contra las catástrofes, e imagen sintética del ideal de vida americano, en el que, en apariencia al menos, los ciudadanos tienen el respaldo de un Gobierno poderoso que vela por ellos y que les anima a continuar en el buen camino, en los buenos propósitos y en las buenas costumbres.

Podría compararse, más estúpida que psicológicamente, a Superman con Jesucristo, y en este sentido hay algunas insinuaciones en la película. Superman, que ha mantenido oculta su identidad viviendo con sus padres adoptivos en upa pequeña granja, en la ciudad de simbólico nombre llamada Smallville, a los 18 años siente una llamada especial y parte hacia el Norte. Allí recibirá, por medios supertécnicos de un lado y sobrenaturales por otro, su 'mensaje', la indicación de la 'misión' que debe llevar a cabo cerca de los humanos para procurar que el mal no aflore.

Pero orientar el juicio crítico de la película sobre estos parámetros no resultaría solamente excesivo, sino, además, ridículo. 'Superman' no es más que una película que busca el entretenimiento del espectador, a base de recursos espectaculares, de efectos visuales más o menos logrados (entre los que se cuenta en primer término la capacidad de vuelo del protagonista) y que tiene, además, algunas gotas de humor y de romanticismo como si se tratase de un coctel para todos los públicos.

Poco importa que Superman, doblado en el tímido redactor del 'Daily Planet', Clark Kent, detenga en su caída a un helicóptero, borre los efectos de un corrimiento de tierra que desgajaría ni más ni menos que la mitad de California, sustituya a un motor del avión presidencial, capture a un caco disfrazado de hombre-araña y luche victoriosamente con el cerebro criminal de Lex Luthor, mientras se enamora de la audaz Luisa Lane. Lo que cuenta son sus vuelos, sus demostraciones de fuerza y su flequillo, con un inalterable rizo caído sobre la frente.

Todo es ingenuo, convencional y, si se quiere, un tanto grotesco. No hay ni auténtica emoción ni suspense de ninguna clase. El relato se sigue con desinterés o con simple agrado, según que el espectador admita 0 no los efectos con que se finge el raudo vuelo del superhombre que no es ni pájaro ni avión.

La película (viéndola se tiene la impresión de que la segunda parte, anunciada para el año próximo, ya ha sido rodada y que lo que nos ofrecen en esta primera parte es, con el inicio de la historia, una selección de episodios) aparece relativamente desequilibrada, con un larguísimo prólogo, el dedicado a explicarnos las aventuras de Jor-El, el papá de Superman, en un planeta al borde de la catástrofe. En ese prólogo asoman el rostro, y si acaso dicen alguna frase, una serie de actores muy conocidos y apreciados. Luego llegan unas secuencias de lo que pudiéramos denominar la vida privada de Superman en la granja de sus padres de adopción y, por último, la vida pública como encarnación del ideal americano.

La película dura más de dos horas y su mayor virtud estriba en que no aburrirá a los espectadores medianamente generosos. Pero, pese a todo, resulta que en ella es mayor el ruido que las nueces, que no responde a la expectación despertada ni por las aventuras del hombre alado, ni por sus efectos espectaculares, no con su intriga convencional e infantiloide.

Marión Brando encarna a Jor-El y le acompañan, entre otros nombres conocidos, Susannah York, Treyor Howard, María Schell, Terence Stamip y Harry Andrews. Christopher Reeve es Superman-Clark Kent y su incorporación resulta aceptable, dando físicamente el tipo del personaje. Junto a él, Gene Hackman es el ingenioso y empelucado criminal Lex Luthor, con sus planes malvados de especulación de terrenos y su espectacular mansión bajo la gran estación de la supuesta Metrópolis. Margot Kidder anima con propiedad a la intrépida reportera Luisa Lane, mientras Jackie Cooper asume el personaje de Perry White, el jefe de redacción del periódico, y Valerie Perrine, hermosa, aunque pasada de peso, se luce anatómicamente como la poco inteligente compañera del crimina Luthor. Ned Beatty logra un buen trabajo con Otis, el bobo ayudante del cerebro criminal, y Glenn Ford y Phyllis Thaster, interpretan a los padres adoptivos del superhombre.

En síntesis, un producto cineimagráfico muy bien lanzado publicitariamente, que tiene en ese lanzamiento y en la mítica aureola popular de su personaje las mejores bases para conquistar la atención del público».

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