ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
El «admirable» Tarzán de Johnny Weismuller, según el crítico de ABC en 1934

El «admirable» Tarzán de Johnny Weismuller, según el crítico de ABC en 1934

El periodista afirmó que «la fábula conserva toda su lozanía, y los episodios que se suceden tienen la misma plenitud de intensidad dramática»

Día 01/08/2016 - 12.27h

Harry Holt, un exnovio de Jane, está en África en una expedición que busca marfil en el mítico cementerio de los elefantes. Junto con su amigo Marlin Arlington, esperan convencer a Jane para que vuelva con ellos a Londres. Pero Tarzán quiere frenar su proyecto de saquear el cementerio.

[ABC, en 1979: la crítica del «Superman» de Christopher Reeve]

[ABC, en 1968: La crítica de «El bueno, el feo y el malo»]

[ABC, en 1977: la crítica de «Star Wars: Una nueva esperanza»]

[ABC en 1981: la crítica de «Indiana Jones en busca del arca perdida»]

Esta es la historia que cuenta «Tarzán y su compañera», protagonizada por el mítico Johnny Weismuller, que ha pasado a la historia como el «Tarzán» por antonomasia.

La cinta se estrenó 1934 y tuvo muy buena acogida, como la mayoría de las que protagonizó el actor nacido en Timisoara. Miguel Ródenas, crítico de ABC, la calificó como «admirable», aunque destacó el exceso de «cartón» y «trucos escenográficos».

La crítica de ABC, el 6 de diciembre de 1934:

«Han pasado los años y 'Tarzán' vuelve a lanzar desde la pantalla del Palacio de la Música su gudo grito de guerra; ese grito que pronto fue imitado, con absoluta perfección, por los pilluelos de la calle.

Estamos en otras páginas, y aunque algunos capítulos parece que se repiten -el cementerio de elefantes era de sobra conocido, y conocidas las acrobacias de Johnny Weismuller ('Tarzán') entre las ramas de los árboles corpulentos-, la fábula conserva toda su lozanía, y los episodios que se suceden tienen la misma plenitud de intensidad dramática.

Parece increíble que la cámar pueda captar y reproducir luego con tan acertados visos de verosimilitud aquellas escenas relampagueantes de la lucha entre «Tarzán» y un hipopótamo o un cocodrilo.

Asimismo son admirables las estampas en que Weismuller hace gala de su destreza de nadador entre dos aguas, pero esta maestría no es de extrañar si se tiene en cuenta que el protagonista de 'Tarzán', antes que actor del cinema fie campeón olímpico de los de su clase, alcanzando una velocidad de cien metros al minuto.

Estas cualidades del gimnasta-nadador han sido aprovechadas cabalmente por el director de la película, Cedric Gibbons. Gibbons, con acierto insuperable, ha desplazado grandes masas de un lugar a otro, dando a la ficción valor de autenticidad; ha calibrado exactamente las escenas, evitando de este modo que se hicieran pesadas y se ha rodeado de operadores que han sabido traducir en imágenes, con certero tino, los pasajes más difíciles de la novela.

Junto a estos aciertos de técnica, de dinamismo y de fotografía, hay que señalar el defecto notorio que acusan los escenarios en que se desenvuelve el film. Demasiado cartón y demasiados trucos escenográficos.

Aún con estos ligeros defectos, la película es de altos vuelos. En ella se dan todas las cualidades del auténtico cinema. Y si a esto se añade la interpetación a cargo de la deliciosa Maureau O´sullivan -que, además, se muestra en todo instante como una gran actriz-, Neil Hamilton y Paul Cavanaugh, entre otros, tendremos que convenir que en el Pañacio de la Música hay 'Tarzán y su compañera' para tiempo».

Comentarios