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Leonardo Sbaraglia: «De EE.UU. vienen filmes de gran presupuesto al servicio de la nada»

Leonardo Sbaraglia: «De EE.UU. vienen filmes de gran presupuesto al servicio de la nada»

El actor argentino protagoniza junto a Clara Lago el thriller «Al final del túnel»

Día 10/08/2016 - 11.39h

Al sobrino de 15 años de Leonardo Sbaraglia no le gustan, en general, las películas de su tío. Lo reconoce el mismo actor argentino que, sin embargo, esconde un as en la manga con la anécdota: «No le gustan las películas que yo hago porque no hablan de él, hablan de seres humanos que todavía no entiende y le aburren. Pero me confesó que salió emocionado del cine cuando vio 'Al final del túnel'. Dijo que le gustó más que 'Relatos salvajes'», cuenta el protagonista del filme sobre la película que estrenó en 2014, nominada a los Oscar.

[Clara Lago: «Con cada película me vuelven las inseguridades»]

Sbaraglia llega a España para estrenar la primera película de su carrera en la que ha dado vida a un inválido. Un filme dirigido por el director argentino Rodrigo Grande, que el ator protagoniza junto a Clara Lago («me sorprendió mucho su precisión, su confianza, su comodidad a la hora de trabajar e incorporar un acento ajeno a ella») y en el que aparecen también actores de la talla de Federico Luppi y Pablo Echarri. «En el caso de Joaquín, mi personaje, la puerta de entrada para interpretarlo fue la física. Tenía la dificultad de aprender a manejar la silla, que fuera parte de mi cuerpo, como un centauro», cuenta el actor, que habla con cariño y admiración de Paco, Inés y Diego, algunas de las personas que sufrían la misma discapacidad que su personaje y que le ayudaron a entenderlo y construir los matices de éste. «Les di el guion para que me dieran sus opiniones y me dijeron lo que les parecía falso y lo que no podía decir. Hice de intermediario entre su verdad y la ficción. Se lo transmití al director, Rodrigo Grande, y cambiamos muchas cosas», explica el intérprete, a quien esa experiencia le llevó «inevitablemente al punto de vista emocional y psíquico de los discapacitados».

En silla de ruedas

Sbaraglia también pidió inmediatamente una silla. Primero le trajeron una vieja y pesada y, dos semanas más tarde, la que se iba a utilizar en el rodaje. «No me bajé nunca de ella. La llevaba en el coche y estaba con ella en casa haciendo todo. Y a mi hija le entretenía», confiesa dibujando una sonrisa en el rostro.

El protagonista de otros filmes como «La Noche de los lápices» o «Tango feroz: la leyenda de Tanguito», recuerda emocionado una de las primeras veces que se encontró con Paco: «Se pasó a una silla que tiene un mecanismo que le ayuda a ponerse de pie ?cuenta, levántandose? y, mientras estaba subiendo, dijo: 'Uy, hace un montón de meses que no llego hasta aquí'. Y, cuando se puso a mi altura, suspiró y añadió: '¡Qué lindo estar a otro nivel!'».

«Conocerlos me ayudó a contagiarme de su punto de vista, a ver su realidad, conmoverme e identificarme con ellos. Entender su mirada. Y me he encontrado a muchos más luchadores que derrotados. Creo que todo el que pasa por esa circunstancia y está viva son ejemplos de superación», cuenta el actor argentino que, sin embargo, interpreta a un invalido abatido y hundido por sus circunstancias y por su pasado: «Mi personaje es mucho más discapacitado emocionalmente que físicamente. Esta derrotado por su situación psicológica, por haber perdido a su familia más que por lo que le pasa a él. Probablemente estaría en la misma situación sin estar en silla de ruedas».

Thrillers en argentino

Leonardo Sbaraglia estrena este thriller con la idea de que en Argentina no se filman muchas películas de este género: «Desgraciadamente allí esto del cine más de acción es nuevo, porque yo creo que estas películas necesitan más dinero y el cine argentino está hecho con un presupuesto más bajo del que el español. Creo que ahora se van a empezar a hacer», explica el actor, con la mirada puesta en los largometrajes que se hacen en Estados Unidos: «Lo que viene de allí son películas de gran presupuesto al servicio de la nada, solo del marketing y de la venta. El cine americano es muy bueno, sobre todo el de autor, pero también nos tenemos que chupar muchas mandarinas como 'Batman v. Superman'. Pero son diferentes negocios, mercados y mandarinas», añade.

Sbaraglia prefiere «todo ese tipo de cine de suspense que daban en la televisión argentina cuando era pequeño» y cita de «La conversación», de Francis Ford Coppola («maravillosa»); «The French Connection, contra el imperio de la droga», de William Friedkin («peliculón»), y «Charada», de Stanley Donen. . Me parecían increíbles.

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