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Música clásica para silenciar los disparos

Música clásica para silenciar los disparos

Sérgio Machado estrena «El profesor de violín», una película basada en el Instituto Baccarelli, símbolo de inclusión social en Brasil

Día 12/08/2016 - 17.55h

Un joven violinista se encuentra ante el momento clave de su carrera, una audición para entrar en una prestigiosa orquesta y que ha establecido como el objetivo fundamental de su existencia. Lleva toda la vida, desde que fuera niño prodigio en el conservatorio, preparándose para ello. Y la situación le supera, se bloquea, le deniegan su sueño. El abismo parece cernirse sobre el atormentado y malcarado Laertes, que acuciado por problemas económicos acepta sin un ápice de ilusión el trabajo de maestro de música clásica para niños en Heliópolis, un favelón de 250.000 habitantes en Sao Paulo. Así se inicia «El profesor de violín», una película del brasileño Sérgio Machado que se estrena este 12 de agosto.

La cinta se basa en un hermoso proyecto real, levantado por el maestro Silvio Baccarelli en Heliópolis tras un potente incendio en 1996. Su «granazo» de arena ahora es una montaña, es una institución que ha cambiado la vida a miles de jóvenes en Brasil a través del aprendizaje de la música clásica. Una de las niñas que vivió el germen del asunto, llamada Graciela, era hija de un narco. Su marido también. Su hermano falsificaba tarjetas, e incluso su padre le puso armas en su mano cuando iba a asesinar a un enemigo... «Ahora el Instituto Baccarelli es uno de los mayores proyectos de inclusión social. Han viajado a Europa, han tocado para el Papa y Zubin Mehta es su patrón. Comenzó como algo muy pequeño y ha crecido muchísimo. Heliopolis es la segunda favela más grande de América Latina y es un lugar muy violento. El Instituto es una isla con 2.000 niños aprendiendo a tocar».

El cineasta contó para el papel del profesor con el actor Lázaro Ramos, una de las actuales grandes estrellas del cine brasileño, pero estuvo a punto de ir a manos de Wagner Moura, otro de los más famosos del país. Machado, Ramos y Moura son amigos íntimos, de Bahía, comparten equipo de fútbol, etc. Pero la historia de los niños era la historia de Lázaro, que por primera vez en su carrera reclamó el papel: «No es que la quiera hacer, es que la necesito hacer», le dijo a Machado, que accedió y no se arrepiente. «Lazaro también viene de las favelas, ha tenido una vida más difícil que la los niños incluso. Perdió a su madre con cuatro años y tuvo un profesor bailarín que le ayudó. Él fue como estos niños, y los niños quieren ser él».

Sin embargo, el personaje de Laertes de quien tiene mucho en realidad es del propio Machado. «Cuando estaba escribiendo tuve una crisis personal, de pérdida de confianza y miedo. Pensaba: '¿Y si no puedo hacerlo?'. Comencé a tener la sensación de que estaba perdiendo el talento y resolví hacer la película sobre esto». Ahora el filme se ha estrenado, por ejemplo, en 75 salas en París, y este director está viajando por todo el mundo: Japón, Rumanía e Italia son países que ha visitado o visitará en una horquilla de pocas semanas. Machado se muestra ufano.

¿Ha hecho algo mal la música clásica para «aislarse»? «El maestro italiano Claudio Abbado dijo: 'El futuro de la música clásica está en las favelas de América Latina'. Los niños pueden aprender la técnica como los músicos en Berlín, pero tocan con mucho placer, con toda su alma», dice Machado, que se esforzó para que en la película no hubiera jerarquías entre la música clásica y la popular. Así, hay rap a tutiplén, e incluso el popular rapero Criollo actúa en ella. ¿Fue peligroso rodar en la favela? «Fue muy fácil, porque los narcotraficantes respetan el instituto Baccarelli. Porque un narco no quiere que su hijo sea traficante, quiere que estudie música».

Se suele citar a los Juegos Olímpicos de Barcelona como un hito en la historia de la modernización de nuestro país. ¿Cree que sucederá lo mismo con los JJ.OO. de Río? «No creo. Cuando se adjudicaron había mucha confianza y esperanza en las personas. Pero lo que pasó en los últimos tres meses, con el golpe... Hay una crisis política y económica. Hay corrupción en el movimiento del ?impeachment?. Creo que las personas están más preocupadas por la crisis política que por los Juegos, no es un momento ilusionante».

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