ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
La aterradora historia real de la casa de «Expediente Warren»

La aterradora historia real de la casa de «Expediente Warren»

El nombre del principal espectro, Bathsheba Sherman, es el de una mujer que habitó la casa, en la que murieron tres de sus hijos menores de 7 años y un bebé a su cuidado

Día 25/08/2016 - 19.10h

Costó 20 millones de dólares (una minucia en la todopoderosa industria norteamericana) y recaudó algo más de 318. Y eso que la historia estuvo durante unos años en un cajón. Era tan real y tan aterradora, que los productores no sabían qué hacer para aportar algo a la ya de por sí retorcida historia de la casa real que inspiró la cinta.

Y es que en la vivienda real no dejaron de sucederse los argumentos para una cinta de terror durante las ocho generaciones de una misma familia que allí pasaron su existencia. Dos suicidios, un envenenamiento, la violación y asesinato de una niña de 11 años, dos ahogamientos y la muerte de cuatro hombres por congelación.

Todos estos sucesos le tocaron en suerte a la familia Arnold, la misma de la que procede el personaje real que da nombre a uno de los espíritus más temibles de la película: Bathsheba Sherman.

Esta mujer vivió en la casa con Judson, su marido y principal trabajador en la hacienda en que se ubica la trama. Tuvo un hijo con él, pero se cuenta que tuvo otros tres que murieron antes de cumplir los 7 años. El suceso más truculento documentado en su vida fue la muerte de un bebé que una vecina dejó a su cuidado. La causa de dicha muerte fue una aguja de coser clavada en su cráneo. Hubo un juicio, pero no se pudieron reunir pruebas suficientes contra la mujer, a quienes todos acusaban además de brujería.

Estrenada en 2013, la cinta narra el traslado de Roger y Carolyn Perron (Ron Livingston y Lili Taylor) a una granja de Harrisville, donde pronto comienzan a sucederse extraños acontecimientos. La aparición de una extraña caja de música y la actitud temerosa del perro de la familia son solo el preludio de fenómenos más concretos (la muerte de la mascota, ruidos, relojes que se detienen a la misma hora...). Luego aparecen los espíritus y una serie de acontecimientos propios del género.

Lo cierto es que siendo terrorífica, su filmación queda lejos del aparente horror que la finca familiar vivió durante casi cien años en una idílica granja transformada en un oscuro rincón de secretos.

Comentarios