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Narciso quiere salvar África

Narciso quiere salvar África

El escándalo de la ONG «El Arca de Zoé» llega al cine con «Los caballeros blancos», del belga Joachim Lafosse

Día 25/08/2016 - 19.13h

En su famoso perfil sobre Donald Trump en «The New Yorker», Mark Singer concluyó que el magnate «había logrado el lujo máximo: una existencia sin el perturbador rumor de un alma». Y Joachim Lafosse, el director de la recién estrenada «Los caballeros blancos», encuentra paralelismos entre Trump y el protagonista de su película, Jacques Arnault, líder de una ONG francesa que se pasa por el Arco del Triunfo toda ética para «hacer el bien». O, mejor, «su bien».

«Trump o Arnault son populistas de cabo a rabo, no trabajan sobre la realidad de manera lógica, trabajan sobre la emoción... pero de baja calidad, que no resuelve nada. Aquí es una emoción que lleva a que rapten a niños africanos para satisfacer a unos europeos ricos», comenta el cineasta belga, que aventura algo curioso: «Si Trump ganase, cada vez iba a haber más ONGs importantes».

Lafosse cree que el futuro cada vez será menos político y (todavía) más sometido al marketing. «Los neuróticos, que somos el resto, queremos un salvador, lo buscamos. Por lo tanto, añadimos leña al fuego», dice. Y aquí volvemos al antihéroe de «Los caballeros blancos», interpretado por Vincent Lindon, jefe de una ONG basada en la proscrita «El arca de Zoé». «Arnault está convencido de que lo hace bien. No tiene ninguna duda, tiene fe ciega. Y no ve, no sabe a dónde va. ¿Por qué? Porque su narcisismo es tan grande... El narcisismo es una enfermedad de nuestra época, cada vez hay más narcisistas».

Opaca operación

En 2007, miembros de esta asociación fueron cazados intentando llevarse a 103 niños de Chad en una opaca evacuación «humanitaria». Más de 350 familias habían pagado entre 2.800 y 6.000 euros para acoger a un niño, y, según la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja, la mayoría de los niños que se pretendía trasladar a Francia tenían parientes. O sea, no eran huérfanos. El título de la película remite irónicamente a una expresión francesa, que se refiere a los que quieren salvar el mundo. Al modo de una película de aventuras psicológica, «Los caballeros blancos» no paran de sortear angustiosos contratiempos, como en «Gravity», en una huida hacia delante repugnante: «Todo esto vuelve al colonialismo, que está patente en nuestra época. Los problemas de los países africanos podríamos resolverlos políticamente, pero es mucho más bonito y paternalista darles un poco de dinero haciendo caridad a través de ONGs. La Unión Europea tiene suficiente poder para hacer algo, pero somos los buenos que damos un poquito de dinero para no resolver los problemas».

¿Cree que puede cambiar algo en las relaciones norte-sur? «Creo que cabe la posibilidad de que cambie, pero no va a ser un cambio mágico. Creo que con el recrudecimiento del terrorismo y la inmigración hacia los países occidentales, vamos a ocuparnos mucho más de los síntomas y no de la causa. En esta película lo peor de todo es que esta huida hacia delante se hace en nombre de las buenas intenciones».

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