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El día que el «Destino» unió a Salvador Dalí y a Walt Disney
Dalí en el Parque Güell de Barcelona

El día que el «Destino» unió a Salvador Dalí y a Walt Disney

El pintor español realizó el diseño de un cortometraje animado que se terminó en 2003

Día 25/08/2016 - 19.17h

Hay artistas que disfrutan de la soledad y el aislamiento; él lo hacía con las muchedumbres y los focos. Salvador Dalí fue uno de los artistas más conocidos del convulso siglo XX. Mientras Europa se moría en la Segunda Guerra Mundial, el genio nacido en Figueras se evadía a través del surrealismo pictórico, género del que fue uno de sus principales exponentes. Su trazo preciso y sus mundos fantásticos asombraron a un público que parecía haber perdido la esperanza entre tanta sangre. Pero las miras de Dalí eran más anchas que los lienzos y el pintor se introdujo también en el mundo del celuloide.

«El perro andaluz», estrenado en 1929, es su contribución más conocida en el cine. La hizo junto a Luis Buñuel, otro surrealista convencido que conoció en la Residencia de Estudiantes. Las obsesiones del pintor adquirieron movimiento en un cortometraje de 17 minutos que sacudió a las vanguardias cinematográficas.

Dieciséis años más tarde, Dalí volvió a trabajar para la gran pantalla, pero esta vez de la mano de uno de los grandes de la industria: Walt Disney. El 14 de enero de 1946 el pintor firmó un contrato de dos meses de colaboración con su compañía. Durante ese tiempo, el artista español acudió regularmente a los estudios de Disney en California para diseñar la parte estética de un cortometraje animado titulado «Destino».

La historia de la cinta parte de una canción homónima del músico Armando Domínguez: su letra y sus ritmos marcan el paso de los fotogramas. «Destino» cuenta el romance entre una bailarina y el dios Cronos, una aventura llena de peripecias e imágenes increíbles y sugerentes. En las crípticas palabras de Dalí, la obra trata de reflejar una «mágica exposición de los problemas de la vida en el laberinto del tiempo».

Sin embargo, el pintor nunca llegó a ver finalizada su obra. En 1946, cuando se suponía que tenía que estar filmado todo el metraje, Disney solo tenía una secuencia experimental de quince segundos. El cortometraje se apartó por diversos problemas y no fue hasta 2003 cuando la compañía decidió retomar el proyecto a partir de los dibujos y bocetos de Dalí.

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