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Mel Gibson: «¿Mi pasado? Ni lo recuerdo. Solo me acuerdo de mi ingenuidad»
Mel Gibson, en el papel de un padre en busca de su redención

Mel Gibson: «¿Mi pasado? Ni lo recuerdo. Solo me acuerdo de mi ingenuidad»

Estrena el 2 de septiembre «Blood Father», y llevará a Venecia su última filme como director, «Hacksaw Ridge»

Día 25/08/2016 - 15.11h

Mel Gibson (60 años) confiesa que se siente atraído por las historias de redención, no en vano lleva diez años intentando que Hollywood le perdone. Hace dos décadas, él era la gran estrella australiana del cine. Actor y director, ganó como cineasta una buena cantidad de Oscars por su drama escocés «Braveheart», mientras mandaba en la taquilla como intérprete con exitazos como «Ransom» o «¿En qué piensan las mujeres?». Pero una serie de desafortunados encuentros y decisiones pusieron su carrera en peligro y muchos juraron que nunca volvería a trabajar. De hecho, entre los años 2005 y 2010, sólo rodó tres películas: «The Beaver», con su amiga Jodie Foster, «Get the Gringo» y «Machete Kills».

A Gibson, desde siempre, se le sospechaban sus creencias, pero nadie se atrevía a declararle persona non grata hasta la noche en que fue detenido por la policía, conduciendo con unas cuantas copas de más. La combinación de alcohol y rabia provocó que el actor diera rienda suelta a su temperamento, profiriendo palabras más que desafortunadas. Mel fue víctima de su propia debilidad y sus enemigos le castigaron. En su contra escribió una columna el actor Kirk Douglas, quien pidió un guía espiritual para el australiano. Frente a la cruzada anti Gibson que se desató en Hollywood, surgieron los amigos, cómo la propia Jodie Foster, quien admitió: «Mel es un ser humano sensacional».

Gibson jamás ocultó su batalla contra el alcohol y reconoció que él es la verdadera víctima de sí mismo. Intentando rescatar su talento del naufragio, ha elegido un personaje para regresar al cine que, cómo él, termina salvándose de sus pecados. En «Blood Father», el filme que estrena la próxima semana en España, vuelve a subirse a una moto, a pelear, a recordarnos por qué fue tan grande en Hollywood con «Gallipolli» y «Mad Max».

Aún mantiene su buena presencia, al igual que su carisma y su voz. «Es un tipo curtido como yo», reconoce a propósito de su último trabajo, con esa risa que interrumpe cada respuesta. Gibson también vuelve a lo grande como director con «Hacksaw Ridge», una narración épica sobre la Segunda Guerra Mundial que presentará en unos días en el Festival de Venecia.

- ¿Por qué decidió interpretar «Blood Father»?

Me gustó el personaje, la ligereza de la trama. Protagonizo a un individuo que en el pasado pecó. Un criminal, alguien que no ha dudado en matar, que ha estado en prisión por vender drogas y, además, un mal padre. Pero tiene ocasión de redimirse y cambia.

- ¿Sobre la moto sintió un déjà vu en torno a Mad Max?

Sí, claro. Sin embargo, no creo que este filme sea una película de acción porque esas escenas, en este caso, significan mucho más. Es la historia personal del protagonista con detalles de humor, porque el guionista es un tipo muy divertido.

- ¿Vivimos la nostalgia de los 80?

No tengo ni idea. Cualquier historia anterior es mejor que lo que estamos viendo hoy en el cine. No quiero criticar el trabajo de nadie, pero he visto algunas de las películas de súper héroes y, la verdad, es lo mismo una y otra vez. Antes de que la industria cambiara se contaban historias humanas, sobre la gente. Se podía invertir el dinero a nivel humano.

- ¿Cuesta encontrar buenas historias?

Se escriben guiones brillantes, pero muy pocos se ruedan. En Hollywood se hacen cada vez menos películas y lo que se hace, carece de sustancia. Hay demasiados personajes volando para golpearse unos a otros. A mí me parece bien, porque hay una audiencia que responde a ese tipo de filmes; sin embargo, hay historias maravillosas que no terminan de ver la luz porque no son rentables.

- ¿Es cierto que el director cambió el final de «Blood Father» una hora antes de rodarlo?

Sí, pero no recuerdo cómo era anteriormente. Sé que nos extendimos tres días de rodaje para grabar otro final.

Su personaje es un mal padre

- Su personaje es un mal padre

No, al final se sacrifica por su hija y termina siendo un gran padre. Entiende la responsabilidad y lo que ella necesita de él.

- ¿Qué significado da al momento en que su personaje se afeita?

Es simbólico, ha llegado el momento de crecer, de dejar atrás el pasado y madurar. Nunca es tarde para cambiar (se ríe).

- ¿Fue un reto hacer este personaje?

No fue especialmente complicado. Es un arquetipo. Estos hombres en moto y con tatuajes no se parecen a mí. Nunca he ido a prisión, aunque sí he sido arrestado. Bueno pasé una noche en la celda, puede calificarse como prisión ligera (bromea). Para mí es más fácil ser padre, representar ese aspecto de su personalidad.

- Acaba de terminar una nueva película como director.

Sí, la he rodado en Australia. He tardado diez años en construir y desarrollar este proyecto. Ha sido una gran experiencia, pero, de nuevo, vivimos en una realidad diferente en la que tienes que rodar una historia épica, épica (lo repite dos veces), a la velocidad que se graban las películas de televisión. Ese es el juego ahora, porque nadie quiere apoyar un filme sin súper héroes y si vas a dirigir una película no te dan mucho. Tienes que ser muy juicioso.

- Usted siempre ha sido un director independiente.

Sí, estoy acostumbrado a pelear por cada céntimo, aunque siempre dirijo en mis propios términos. Tiene truco trabajar tan intensamente, porque acabas agotado. Te exige tomar atajos.

- ¿Qué vio en Andrew Garfield para protagonizar «Hacksaw Ridge»?

Es un actor estupendo, sensible, encantador. Durante el rodaje se mantuvo dentro del personaje en todo momento, con elegancia y espontaneidad.

- ¿Cómo describiría su relación con Hollywood a través de su productora?

Es una productora independiente, muy europea. Este filme fue rodado en Nuevo México y distribuido a través de los estudios. Jean Francoise, el realizador, rodó esta cinta en 30 días y sin dinero. Hollywood es una nave comercial y cualquiera que quiera salirse de esa caja de hacer dinero, necesita hacerlo rápido y financiarlo de forma privada. Es muy duro producir una película.

- ¿Siente nostalgia de su pasado?

¿Mi pasado? ¡Ni lo recuerdo! Es mejor así. La primera vez que fui a Cannes tenía 27 años, estamos hablando de hace 33 años, y me fascina recordar mi ingenuidad, mi inmadurez en el cine, todo era excitante para mí. Ahora lo que siento es nostalgia de aquel sentimiento porque vivo en la misma casa, tengo una vida ordenada y nada cambia, excepto que cada vez tengo más arrugas.

- ¿Se operaría los ojos en la lucha contra el envejecimiento?

Todo el mundo lo hace ahora, pero no, yo no lo haría. El paso del tiempo es inevitable, uno de estos días no voy a poder levantarme de la cama

- ¿Cómo se sintió al ver a Tom Hardy interpretando su papel en Mad Max?

Tom es sensacional, almorcé con él antes de que se marchara al rodaje con George, luego vi la película en Los Ángeles, sentado entre ellos, y fue muy divertido porque es un espectáculo visual

- Se ha sentido castigado, le han puesto en las listas negras de Hollywood.

Sí, sí lo he estado en el pasado. Diez años, no es justo. Obviamente, no hay que emborracharse.

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