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Kevin Costner: «Siento mucha curiosidad por la situación política española»
Kevin Costner

Kevin Costner: «Siento mucha curiosidad por la situación política española»

Hablamos con el actor durante la promoción de su último filme, «Criminal»

Día 30/08/2016 - 10.27h

Kevin Costner es uno de los mejores, una leyenda de Hollywood que se sentó con ABC para hablar de su carrera en el cine, de sus inversiones en tecnología... Y de la situación política española, que asegura seguir muy de cerca. Durante la promoción de su último filme, «Criminal», que esta semana se estrena en España, Costner confesó lo difícil que es conseguir el éxito y mantener el estatus de estrella. En esta película interpreta a un psicópata criminal a quien la CIA implanta los recuerdos de uno de sus agentes. Un resultado casi de ciencia-ficción, sorprendente, donde Costner entrega una de sus más enérgicas interpretaciones desde «Silverado». Apostando por un estilo de carrera que parece seguir los pasos de Liam Neeson, Costner se recicla en el antihéroe, en el suspense, convirtiéndose en la figura central de «Criminal». A sus 61 años, y por primera vez en su larga trayectoria, se convierte en un hombre violento, sin ningún respeto por la vida humana.

- Jamás le hemos visto interpretar un villano tan brutal como Jericó.

Ni yo mismo sé por qué me contrataron. Yo no lo habría hecho de ser el director (bromea). Jamás habría creído que podría interpretar este filme pero, antes de llegar a Londres para rodar, empecé a pensar cómo debía ser mi personaje. Me lo imaginé con pelo largo y barba; sin embargo, ellos tenían otra idea. Me hicieron un peinado extraño, como una hamburguesa pegada a la cabeza y, al verme, se me ocurrió cambiar la voz, un detalle que le hace más feroz, más vicioso, así fue como poco a poco Jericó fue tomando vida. Les pedí que no le arreglaran cosméticamente, que me dejaran transmitir su dolor con su aspecto y su voz, y me encantó hablar en español, aunque no tuviera ni idea de lo que estaba diciendo.

- ¿Le gustó trabajar junto a Jordi Molla?

Sí, mucho. Recuerdo que tuve que llamarle «cabrón» unas cuantas veces y cuando le decía que no se lo tomara a mal, me contestaba: «está bien, crabrón, está bien». La verdad es que tuvimos una relación sensacional. Me llamó la atención su interpretación, las decisiones que toma cuando está dentro del papel.

- ¿Qué despertó su interés en el guion para interpretarlo?

La verdad es que lo rechacé tres veces. No entendía porque me llamaban a mí para este papel. Un día, al mirarme en el espejo, pensé: «Kevin, ya no estás en ?Fandango?», y eso me convenció de que podía hacerlo, que podía representar ese nivel de violencia.

- ¿Es, de alguna manera, terapéutico interpretar a un hombre tan temperamental?

Conozco a muchos actores que sueltan su adrenalina en los rodajes, acumulan sus frustraciones personales y las canalizan en sus interpretaciones, pero a mí no me sirve. Con este papel he intentado mantener a flor de piel su instinto animal; esa es su mejor herramienta para sobrevivir. Uno no debe trazar una línea de cómo debe crear el personaje, hay que permitir que la improvisación tenga también un hueco. Y tampoco puedo llevarme todo el crédito de mi interpretación, porque gran parte de lo que hago o digo estaba escrito en el guion. Digamos que simplemente he recreado la energía que surge de las palabras

- ¿Piensa en la política internacional, en particular lo que ocurre en España, cuando tiene frente a usted a un villano que representa a un anarquista español?

No, aunque debo reconocer que siento mucha curiosidad por lo que está ocurriendo políticamente en España. Yo he visto y he conocido tipos como el que interpreta Jordi, hombres que sobreviven liderando grupos pero que son incapaces de sobrevivir individualmente. Los líderes no se mojan, son tan inteligentes como para enviar a otra persona a hacer el trabajo sucio.

- ¿Habla español?

Un poquito, no mucho. Pero como le digo, estoy muy interesado en lo que sucede en España, es un país fascinante.

- ¿Se arrepiente de haber trabajado en «3000 millas al infierno»?

No, vuelvo a lo mismo. Yo me dejo guiar por el guión. A veces, lo que está bien escrito no se traduce con fluidez en la pantalla y el resultado decepciona. Como actor, mi trabajo consiste en interpretar de la mejor forma posible a mis personajes.

- ¿Los fracasos de varios filmes le han condenado a ser un hombre del ayer?

La memoria del público es corta, no soy el único culpable de esos fracasos. Yo leo guiones y hago mi papel, son el director y el productor los conductores del vehículo; ¿no le parece injusto culpar al pasajero?

- Usted es guionista y director, además de actor. ¿Suele enviar notas a los cineastas con quienes colabora?

Siempre, pero he trabajado en diez películas en las que no he cambiado una sola línea. No es un comportamiento establecido, pero, si considero que debo cambiar algo, lo digo. A veces, un personaje está mejor escrito que otro, la trama no tiene sentido o hay muchos hilos sueltos y, tranquilamente, les advierto de que voy a cambiar cosas. Lo que no hago es decir que me gusta y luego llegar al rodaje a intentar cambiar el guión. Muchos actores hacen eso y les joden la vida a todo el mundo, porque no es justo. Yo doy las malas noticias desde el primer momento, y no son necesariamente malas si la cosa tiene arreglo.

- ¿Qué proyecto cinematográfico ocupa su vida en estos momentos?

Estoy escribiendo un guión sobre el Oeste. Es difícil porque, aunque piensen que yo puedo hacer lo que quiera, no es cierto. Soy un actor con un pie fuera de Hollywood.

-Explíquenos...

Mire. Yo me he columpiado por los límites con cierto tipo de inversiones que pensaba que podrían cambiar el mundo. He invertido una enorme cantidad de dinero en tecnología y, aunque he conseguido dinero y fama, todavía tengo que trabajar porque algunas inversiones no fueron bien. Quiero seguir invirtiendo en tecnología y, para hacerlo, tengo que trabajar en el cine. No soy codicioso, no busco multiplicar mi patrimonio. Ahora mismo podría vivir con lo que tengo el resto de mi vida; sin embargo, lo que me importa es crear. Me siento en la obligación. Por eso he invertido tanto tiempo en contar la historia del explorador del oeste.

- ¿En qué estado se encuentra su película sobre los pioneros del Oeste?

Es una gran historia, tan fuerte e intensa como cualquier otra que haya hecho en el pasado. Ahora tengo que inventarme su producción, no será fácil.

- ¿Tiene intención de protagonizarla?

Voy a participar en ella como actor, pero no seré el protagonista

- ¿Tiene título?

Sí: «Horizon». La acabo de terminar de escribir y estoy dándole forma. Podría dividirse en cuatro películas, qué se estrenarían con seis meses de distancia unas de otras, y así ir alimentando al público. Entregaría una película en Acción de Gracias, otra en Navidad, otra el Cuatro de Julio... Cuatro filmes que son en realidad uno, un extraño filme que, sin embargo, en mi mente se ve precioso. Me gustaría que el público se montara en mí visión y la disfrutara, como un viaje en el coche de una montaña rusa.

- ¿Se siente un pionero?

Sí. Soy un hombre que siempre mira al oeste.

- Una vez, el actor Armin Mueller-Stahl me dijo que para crear un personaje hay que empezar por los zapatos. ¿Cómo empieza usted a dar forma a sus personajes?

Tiene sentido que cada uno tengamos un estilo distinto, lo importante es conseguir ese estilo. Yo no lo tuve hasta que entendí lo importante que era preparar los personajes. En Hollywood muchos actores se presentan en los rodajes sin estudiar, sin conocer su papel o su historia. Una vez puede salirte bien, pero es imposible mantener esa actitud sin disciplina, porque terminas perdiendo. Yo prefiero ensayar, estudiar los detalles personales aunque no estén escritos, entender e investigar su pasado, su educación, llenarme por completo con cada papel que represento.

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