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El epistolario de Lobo Antunes salta al cine

El epistolario de Lobo Antunes salta al cine

La película más esperada en Portugal después de morir Manoel de Oliveira acaba de llegar a las salas: se estrena «Cartas da guerra», bajo la dirección de Ivo M. Ferreira

Día 04/09/2016 - 02.26h

La película más esperada en Portugal después de morir Manoel de Oliveira acaba de llegar a las salas: «Cartas da guerra», un poema cinematográfico en el que Ivo M. Ferreira traslada a la gran pantalla el epistolario homónimo del eterno candidato luso al Premio Nobel de Literatura, António Lobo Antunes.

Rodado en un sombrío blanco y negro, el largometraje se retrotrae al conflicto colonial en Angola, desarrollado entre 1961 y 1974. Allí sirvió como médico alférez el escritor y allí sufrió la 'saudade' de vivir temporalmente lejos de su mujer, María José.

En esta tierra de desolación radica el origen de sus estremecedoras cartas, recopiladas hace 11 años en un libro que daba fe del absurdo de la guerra y testimoniaba cómo se fraguó la conciencia política y literaria del autor.

Un voz en off' a lo largo del filme, protagonizado por Miguel Nunes y Margarida Vila-Nova, retrata la fidelidad del realizador al texto original, pues la lectura de pasajes se acompaña con una traslación en imágenes que oscila entre un pasado idílico y un presente desgarrador.

La desesperación da paso a la dimensión política, tal cual acontecía en «Apocalypse now», ya que Francis Ford Coppola es una de las grandes referencias reconocidas por el propio Lobo Antunes, cuya narrativa se dejó influir por el universo cinematográfico.

Estamos ante una película de guerra sin escenas de batalla. Como siempre en las novelas del autor, la lucha psicológica gana fuerza a lo largo del relato.

La producción de la cinta, estrenada justo el día del 74 cumpleaños del genial Lobo Antunes, se reveló como muy complicada en Angola, ya que varios miembros del equipo cayeron enfermos.

La primera adaptación al cine de una obra suya aconteció en 2011, cuando la directora sueca nacionalizada portuguesa Solveig Nordlund se atrevió con «La muerte de Carlos Gardel».

António Lobo Antunes admitió su pasión por el séptimo arte en conversaciones que quedaron plasmadas en diversos ensayos, donde se confesaba un apasionado de cineastas como Eisenstein, Alain Resnais o Billy Wilder, de quien admiraba especialmente 'Sunset Boulevard'.

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