ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
«Lejos del mar», reencuentro con el verdugo
Imagen de «Lejos del mar», con Eduard Fernández y Elena Anaya

«Lejos del mar», reencuentro con el verdugo

Elena Anaya y Eduard Fernández protagonizan la última película de Inmanol Uribe, que retoma el tema de la violencia etarra

Día 05/09/2016 - 01.56h

Hay heridas que no sanan, que se tapan malamente durante años, pero que un día por un pequeño golpe en un lugar concreto, como ese rodillazo tonto contra la esquina de la mesa, se abren y vuelven a sangrar. Y entonces no paran y uno se da cuenta de que el dolor solo desaparece al afrontarlo, al mirarle a los ojos fijamente. Esta es la incómoda idea que ronda «Lejos del mar», la última película de Inmanol Uribe.

Una doctora, que hace más veinte años perdió a su padre en un atentado etarra, sale desde hospital donde trabaja, de la mano de su hijo, y ve un rostro conocido: el Santi, el verdugo que la dejó huérfana. Se inicia así una extraña relación entre ambos, que nos lleva a lugares emocionales tan complejos como dramáticos.

«Es una película que invita a la reflexión, pero que hay que ver sin prejuicios. Uno tiene que dejarse llevar para ver dónde lo lleva», describe Uribe, su director. No es la primera vez que el cineasta aborda el terrorismo etarra en su cine. De hecho, puede que ese sea el tema central de su filmografía. Sin embargo, en esta cinta las bombas solo son el telón de fondo de un drama humano, demasiado humano. «Quería hablar sobre las consecuencias de la violencia pero a nivel íntimo, personal, huyendo de la política, de las primeras páginas de los periódicos, de la manipulación de todo tipo que hay con estos asuntos», cuenta.

A Uribe el tema de la cinta le enganchó muy rápido. «En el momento que empecé a tirar del hilo me pareció estupendo. No suelo ser muy reflexivo a la hora de buscar historias, me dejo llevar por la intuición y por las emociones», dice el director. Y de eso, justamente, trata la película: de las emociones extremas de dos personajes antagónicos condenados a cruzarse en la vida.

«La violencia, cuando se sufre y se padece, hay que sanarla, si no genera una herida que, mal curada, puede ser más dañina», explica Elena Anaya, que interpreta a la protagonista de la cinta. «Quería entender muy bien a mi personaje, ver cómo una mujer se hace a sí misma después de que siendo niña sea testigo de un acto tan cruel y terrible», continúa. Marina ha intentado empezar una nueva vida y olvidar lo ocurrido, y todo eso sin hablar con nadie, porque nadie le pregunta. Pero lo «irremediable de la vida» la enfrenta a sus demonios, que en este caso tienen nombre: Santi.

Eduard Fernández es el encargado de interpretar a ese etarra que acaba de salir de la cárcel y que intenta afrontar la vida sabiendo que ha hecho una barbaridad. Es un personaje complejo, atormentado, que intenta, tal y como cuenta Eduard, «darse el permiso de vivir, de existir». Cuando se preparaba el personaje, el actor se entrevistó con personas que habían estado tiempo en la cárcel. «Te dicen cosas muy bárbaras, como que cuando salen no pueden ir al monte, a ningún lugar que no sea plano. Se caen, no están acostumbrados a la irregularidad del terreno. Están acostumbrados al suelo liso de la prisión», describe. «Tienen una pátina gris que he querido mostrar en mi personaje», reconoce.

Si hay algo por lo que «Lejos del mar» destaca es por su capacidad de no dejar indiferente a nadie. Plantea más dudas que respuestas, pero todas desde el respeto que merece un tema que, como afirma Uribe, «desgraciadamente escuece todavía».

Comentarios