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Paolo Sorrentino: «La Iglesia refleja las contradicciones del ser humano»

Paolo Sorrentino: «La Iglesia refleja las contradicciones del ser humano»

El prestigioso director italiano presenta su controvertida serie, comprada en todo el mundo, «El joven Papa», con Jude Law y Javier Cámara

Día 06/09/2016 - 12.56h

Sorrentino responde a ABC en Venecia, donde ha presentado su serie «El joven Papa», sobre la fascinación que le ha causado la figura del Pontífice: «Me fascina la figura del Papa, porque me planteo cómo se hace para conservar la naturaleza humana cuando te dicen que a partir de hoy que eres elegido pontífice, te conviertes en representante de Dios en la tierra, que es una cosa gigantesca. Me apasiona la idea de saber qué sucede en el ánimo de una persona cuando se pone frente a este dilema enorme».

Esa fascinación ocurrió en el pasado con otros directores. Sorrentino, Óscar con «La gran belleza» se ha convertido en un gran protagonista de esta 73 edición del Festival de cine de Venecia. El estreno mundial de los dos primeros capítulos de los 10 con que cuenta la serie de televisión «The Young Pope» («El joven Papa»), vendida en todo el mundo, recibió ocho minutos de aplausos por parte del público.

- El británico Jude Law interpreta a Lenny Belardo, un cardenal estadounidense conservador que se convertirá en un imaginario Pio XIII. Nadie se hubiera imaginado a Jude Law como un Papa de 47 años. ¿Por qué lo ha elegido?

- Precisamente por eso, porque nadie lo hubiera imaginado como Papa. Tengo la obligación de ser sorprendente.

- El papel de camarlengo, el cardenal Gutiérrez, lo interpreta Javier Cámara. ¿Por qué seleccionó a Cámara, quien es riojano, como riojano era, curiosamente, el camarlengo en el pontificado de Juan Pablo II, el cardenal Martínez Somalo?

- Elegí a Javier Cámara porque lo conozco desde hace años y queríamos trabajar juntos. Me envió una prueba en la que colocó la canción que yo usé al inicio de «La gran belleza», la canción de la Carra («Far l?Amore»), durante cinco minutos.

- Llama también la atención de la elección de Diane Keaton, actriz sobre todo de comedias, para interpretar el papel de una monja, Mary, como secretaria y asistente de confianza del papa.

- Me dijo que no era capaz, porque era una actriz de comedia. Estaba muy preocupada. Yo le dije que, precisamente porque hizo tantas comedias, era justo que volviera a hacer papeles dramáticos, como al inicio de su carrera. Hice lo que se debe en estos casos: quitar las dudas que pueda tener un actor.

- Se habla de un papa imaginario, irreal, pero hay muchos datos que hacen suponer que detrás hay una gran labor de documentación. Usted es también el guionista de la serie, ¿cuánto hay de trabajo de documentación?

- Mucho. Hay una gran tarea de documentación: Con lecturas, frecuentación de expertos? Desgraciadamente solo pude hacer dos visitas al Vaticano. No he podido ver yo tanto como me hubiera gustado. Pero hemos logrado mucha documentación también con libros y charlas con expertos.

- ¿Este papa es un anti Francisco?

- En algún sentido sí, porque es un papa diametralmente opuesto. Es un pontífice muy antiguo. Tiene ideas que se aclararán más adelante, cuando la serie vaya avanzando. Es incluso un Papa anterior al Concilio Vaticano II, un pontífice muy diferente de Francisco, pero un Papa verosímil. (La idea de Sorrentino es que en el futuro, y tras un pontífice liberal podría haber un papa muy diverso a Francisco: «Pienso que es bastante ilusorio creer que la Iglesia ha iniciado un largo camino liberal. No pienso que sea así», estima el realizador).

- El Papa que retrata es ambiguo y lleno de dudas y contradicciones: joven y tradicionalista, duro y frágil, irónico y pedante. ¿Cree que esas contradicciones que retrata existen dentro de la Iglesia?

- La Iglesia católica es un gran concentrado de contradicciones, a partir de la necesidad que tiene de probar la existencia de Dios. La teología se ha tenido que utilizar miles de teorías y de ideas. La Iglesia católica es uno de los lugares en los que mayormente se reflejan las contradicciones de los seres humanos. Por esto era muy interesante contar ese mundo.

- Pero ese mundo lo ha rodeado también de misterio. ¿Le fascina?

- Iglesia y misterio es un mundo que me gusta mucho, por la simple razón de que la Iglesia, con arte y sabiduría, ha cultivado siempre en el pasado, ahora menos en el presente, esa dimensión del misterio. El misterio es algo que tiene una razón de ser porque hay algunos que tienen curiosidad para desvelarlo. Yo me encuentro entre quienes son curiosos y quieren desvelar el misterio.

- Para hacerlo ¿qué características ha dado a su Pío XIII?

- Le he dado todas las características que tiene un hombre de poder. La primera característica de quien ostenta el poder es temer que los demás quieran quitarle ese poder y, en consecuencia, luchar para controlarlo y que no se lo quiten. Por tanto, las desconfianzas, las intrigas, la necesidad de moverse con estrategias de réplica son típicas de los hombres de poder.

- Pero es curioso que este Papa que fuma y que actúa aparentemente como rockstar, cuando tiene que pronunciar su gran homilía de presentación se esconde, es decir, aparece en el balcón de la basílica de San Pedro en la sombra y solo se percibe su silueta. En este sentido, un Papa también opuesto al actual, que mantiene un contacto directo con la gente.

- El Papa no desaparece por una cuestión de vanidad. Desaparece por un objetivo, que después se irá aclarando en el curso de los diferentes capítulos. Es uno de los principales temas de la serie. El Papa, mediante su desaparición, se propone objetivos muy precisos. En realidad es una estrategia del pontífice para que viva y sobreviva la Iglesia.

- Aunque usted ha dejado claro que no pretende atacar a la Iglesia, sino que indaga con honestidad y curiosidad ese mundo complejo, habrá quien siga pensando que sí hay la intención de criticar o atacar al retratar una iglesia del pasado llena de intrigas y contradicciones?

- Yo pienso que las mismas maquinaciones, los mismos juegos se producen en un despacho de abogados, en una comisaría de policía o en un estudio de arquitectos. Estoy seguro de que no he querido hacer ningún ataque. Una de las cosas que da más fastidio de la Iglesia a los no católicos es que la Iglesia se inmiscuya en los asuntos de los no creyentes. Pero si esto es así, y es verdad que lo es, igualmente creo que sería muy fastidioso si un no creyente se inmiscuye en los asuntos de la Iglesia. No, no hay ataque a la Iglesia en la serie.

- ¿«El joven Papa» es la obra de un agnóstico, de un ateo, de un creyente?

- No soy agnóstico, ni ateo. Yo tengo una teoría sobre la teología que dice que los ateos son personas que piensan que no creen en Dios, pero la verdad es que creen. Esta es mi teoría.

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