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La Crítica de ABC del «Ben-Hur» de 1959: «Un espectáculo memorable»

La Crítica de ABC del «Ben-Hur» de 1959: «Un espectáculo memorable»

Con el reciente estreno de la nueva adaptación de esta obra, que ha recibido más paramales que parabienes, recuperamos la reseña de nuestro crítico Donald

Día 06/09/2016 - 17.48h

A propósito del estreno en los cines el pasado viernes de la nueva versión de «Ben-Hur», que ha recibido más paramales que parabienes de la crítica, recuperamos la opinión del crítico de ABC, llamado Donald, de la adaptación de William Wyler protagonizada por Charlton Heston.

Aquí va:

En función de gran gala, a beneficio del Patronato Niño Jesús del. Buen Remedió y con asistencia de la esposa del Jefe del Estado, doña Carmen Polo Señora de Franco, del embajador dé los Estados Unidos de América y señora de Lodge, así como de otras altas personalidades, se estrenó anoche en el cine Madrid la película «Ben-Hur».

Se presentó la primavera pasada, en Cannes fuera de concurso para inaugurar- el Festival Internacional del Cine, y después, en la sección informativa de la Mostra de Venecia. En ambas ocasiones escribimos nosotros en ABC sobre esta gigantesca empresa del séptimo arte realizada por William Wyler.

La crítica que tuvo en Cannes, está película cargada de Oscars, fue, en general, severa, si bien todos los comentaristas incluso los más exigentes reconocieron paladinamente los dos extraordinarios, emocionantes y trepidantes pasajes que, entre ambos, llenan poco más de una hora de proyección: el de la batalla naval y el de las carreras de carros. Cine cien por cien, ¡y asombroso!, es lo que ellos nos ofrecen; cine de una fuerza arrolladora, de una visualidad grandiosa; cine, en suma, que reputamos muy difícil de superar y que hasta lo consideramos insuperado. Sólo por esos dos pasajes merece la pena no perderse la nueva versión de «Ben-Hur».

Tiene en la enorme producción su contrapartida: el desarrollo y la lentitud durante las otras dos horas y media en las que se reparte el resto de la narración en imágenes, lentitud que se hace sensible en el espectador, que experimenta morosidad de estos tiempos muertos, que abundan, y que el crítico Jean Jacques Gautier señalaba, «de esos personajes que se quedan contemplándose en la inmovilidad como para dar profundidad a sus pálidos discursos».

Y venía a añadir: ¿Por qué esa afirmación del gusto por ése melodrama? Hay una explicación que la misma propaganda dé esta película emplea, y es que desde la muerte del general Lew Wallace el título «Ben-Hur» su libro, en el teatro y en el cine después, siempre ha sido pródigamente rentable.

Nosotros encontramos otras virtudes a la cinta, después dé haber consignado los dos pasajes prodigiosos, que son su culmen: La ambientación es magnífica, la cuidadosa elección de exteriores y la reconstrucción de interiores, así como la certera designación de los artistas -que habían de representar a los tipos centrales y el sabio manejo de las masas. Inútil ponderar el talento de William Wyler, que en tan diversos géneros ha triunfado. Las piezas más notables de su filmografía están en la memoria de todos: «Cumbres borrascosas», «La señora Miniver», «Los mejores años de nuestra vida», «Vacaciones en Roma»... Inútil proclamar, porque se evidencia, el asombroso dominio de su oficio y de su arte en «Ben-Hur», ya que es un registro nuevo, el de la grandiosidad en el que aquí se muestra maestro, puesto que sobre todo, y ante todo, esta realización suya se traduce en espectáculo memorable.

El reparto de «Ben-Hur» es extensísimo. Los mejores son Charlton Heston, en el héroe del relato, y el actor británico Jack Hawkins, en el personaje Quintus Arrius.

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