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Silvia Pérez Cruz: «Encontré la musicalidad en el silencio que hay después de decir acción»
La compositora se recuesta en el sofa de piel sintética y mira hacia arriba pensativa

Silvia Pérez Cruz: «Encontré la musicalidad en el silencio que hay después de decir acción»

La cantante debuta como actriz en la recién estrenada «Cerca de tu casa», un drama musical sobre los desahucios dirigido por Eduard Cortés

Día 07/09/2016 - 16.52h

Hace tres años, el cineasta Eduard Cortés empezó a explorar el tema de los desahucios con intención de rodar una película. Las abrumadoras cifras de lanzamientos eran el gran y triste tema del momento en telediarios y prensa, en donde las plataformas de afectados también comenzaban a ser visibles. «En un desahucio vi a un policía sacar a una criatura en volandas y pensé que él podía tener a una niña de esa edad, que no era un robocop sino un ser humano», cuenta Cortés. La intención era mostrar una visión panorámica del drama sin fiscalizar a nadie.

«Había que tener una mirada diferente, con una fórmula más emocional y poética. Por eso pensé que fuera un drama musical o con canciones», explica el catalán, que para eso a su vez pensó en Silvia Pérez Cruz como protagonista. Que le dijo que no. «La vi en una obra de teatro en donde no actuaba, cantaba... Contenía tanta verdad. Me costó convencerla, le daba mucho respeto. Ella es música, tenía sensación de intrusismo. Eres tú quien me interesa, como artista y por tu talento». ¿Se ablandó o se fortaleció Pérez Cruz para embarcarse en esta empresa antidesahucios?

ABC pudo charlar con la de Palafrugell para conocer más sobre su labor en este filme, llamado «Cerca de tu casa» y estrenado el pasado viernes, y del que firma, por supuesto, la banda sonora («Las canciones estaban en la calle»).

- La ira tiene muy mala prensa, pero Johnny Rotten, que es punki y pacifista, dice que no tiene por qué ser violencia y que bien canalizada puede provocar un cambio para bien.

La ira es algo muy bestia... Una vez estaba cantando una canción en Cuba y se me olvidaba la letra, me trabé dos veces con el mismo trozo. Y me enfadé. Físicamente el cuerpo se puso a mil... En esta película, la música hace un papel de trazar el camino emocional de esas personas. Y esto no puede ser, esto duele mucho. Creo que hay que saber dar puñetazos en la vida. A mí me cuesta mucho. Hay una escena en la que lo tengo que hacer y pensaba: «Si soy capaz de hacerlo es que igual han cambiado muchas cosas dentro de mí». Soy de darle vueltas a la cosas, pero a veces hay que decir basta. Con energía. Mirar a los ojos. Con firmeza. Esto no puede ser, no hay duda. Hay que plantarse. Y decidir hacer una historia así por parte de Eduard (el director), de querermos que esta realidad conste. Si el arte algo tiene es que hace inmortal algo. Creo que tiene un poco de funcionalidad, puede cambiar un poquito las cosas.

- Hablando de plantarse, usted no se plantó.

Primero dije que no porque no soy actriz. No lo entendía, no lo he hecho nunca. Pero al cabo del tiempo me di cuenta de que era una oportunidad de aprender, que es lo que más me gusta. Se unían disciplinas artísticas para contar una historia, además comprometida. Había libertad, se podía investigar mucho. Me encanta el trabajo de creación en equipo. Lo veía super-enriquecedor. Y con Eduard me di cuenta que estaba ante una persona magnífica, muy lúcida, muy mágica y sensible. Me gustaba mucho la forma y la estructura. Y la parte de la magia. Él lo tenía eso, tenía una capacidad de escuchar brutal. Empezar un proyecto desde cero, con guionistas, actores, bailarines... Me encanta el arte, aprender, incluso lo que me daba miedo me atraía. Quiero descubrir cosas nuevas. Y había que buscar esa manera de hacer una transición de lo hablado a lo musical, que sea más orgánico. Lo de actuar fue una cara más en todo el proceso. Estuvimos un año y medio escribiendo el guión, luego escribí la música. Llegué con mucha información del alma del personaje. Hice un acto de humildad y confianza con ese equipazo. Dudé mucho. Pero a mí me gusta aprender, me gusta el riesgo de ese tipo. Lo de actuar es un reto y una locura muy grande. Pero lo disfruté muchísimo. Fui muy loca e inconsciente. Me decía: «Silvia, no provoques nada que no sientes, no fuerces». He tenido muchas charlas con actores: «Es que yo no entiendo lo que hacéis. ¿Qué verdad buscáis, qué verdad imitáis? Si todo es tan imperfecto... ¿Qué es, cuándo sientes, cuándo sientes que has llegado donde quieres llegar? Con la música entiendes cuando has llegado a esa dimensión. Y ahora lo he hecho... y lo entiendo menos. También soy consciente de que eran unas circunstancias muy concretas, a la medida para que me sintiera bien. Y había trabajado en el proceso artístico. ¿Qué haré yo para conectarme cuando no haya música? Y encontré la musicalidad en el silencio que hay después de decir acción. Hay un silencio en comunión que tiene una energía muy musical. Y eso me situaba en esa dimensión paralela.

- ¿Cómo ha sido verse en pantalla grande?

La primera vez horrible. Veía tanto de mí: mi cara, las canciones... No tengo ninguna necesidad de verme tanto. La he visto muchas veces, por las mezclas de sonido. Y ahora que han pasado meses y la he vuelto a ver, estoy muy contenta. Creo que estoy en el sitio. En ese momento en mi vida estaba muy frágil, muy de cristal. Y era como una niña, estaba en un sitio nuevo. De no sé qué va a pasar. Me veo de verdad viviendo el momento. Si hubiera una actriz con oficio y vocación, podría tramar este personaje con más virtuosismo... No sé, no sé qué podría hacer más. Pero yo siento que probé mis limitaciones. Fui muy consciente de ellas y jugué con lo que yo conocía, que era estar ahí. Y me veo que estoy ahí. También me hice un mapa emocional, un dibujo con bolas de las escenas por los momentos que va pasando mi personaje. Porque se rueda de manera desordenada. Y en cada bola me ponía la letra de una canción que me supiera y que me ubicase con la emoción que creía que tenía la escena. Llevo toda la vida rodeado de artistas, mi madre tenía una escuela de arte donde se hacía pintura. Y yo tocaba mientras pintaban y bailaban. Siempre ha habido una mezcla y tengo información de muchos tipos. Pero es verdad que no soy actriz y no he actuado nunca. Jugué con lo que sabía, con lo que era universal e intercambiable de los distintas artes. Y no me molesta darme cuenta ahora, que qué bien que supe vivir ese momento. Me siento ahí.

- ¿Volverá a actuar?

Antes decía que no y ahora me parecería un disparate decir que no. Me ofrecen cosas y he dicho que no, pero si hay algo que creo que pueda vivirlo y disfrutarlo dignamente no tengo las puertas cerradas. Tengo claro que no soy actriz, mi vocación es musical. Me encanta el arte y me encanta expresar las emociones. El cine tiene algo mágico. Como los niños que juegan, tiene algo de juego, de ser otro personaje. La historia, todo ese equipo, el milagro de hacer una película... Profesionalmente y humanamente había una calidad brutal. El tema, al ser tan complicado y tener tantas dificultades para tener dinero, hacía que la gente se implicara porque quería. Además ponían parte de su sueldo proporcional. Había una energía brutal, y soy consciente que no siempre será así.

- Ahora los políticos están en temporada de pactos o de campaña para las terceras elecciones. ¿Le gustaría que la película fuera un toque de atención al recordar que hay problemas reales y no han desparecido?

Hombre, pues sí. Me dijeron, «en vaya semana vais a estrenar». Pues que bien que la hagamos ahora. Pienso que tiene mucho sentido, estamos todos agotados de tanta mentira y manipulación y tantas malas noticias. Acaba agotando. Si no se hablan de las cosas, parece que no pasan. Como pasa con los desahucios, que si no salen en las noticias parece que no hay desahucios. Creo que es muy bueno, no tiene nada de malo recordar esto y que la gente reflexione. Necesitan que alguien exprese lo que está pasando. Fui a cantar a los premios Ortega y Gasset y canté «No hay tanto pan». Y estaban los Reyes, directivos de bancos,... Tuve un momento de nervios. A veces pienso que me encanta mi trabajo porque llega a unas situaciones brutales. Puedes cantar en un cárcel, en un hospital, delante de no sé quién,... Y no lo canté con enfado. Fue un momento de reflexión. No puede ser, hay cosas que no pueden ser. Conexión con la realidad, un poco de empatía con el de al lado. Me preocupa mucho el éxito, no olvidarme de la realidad. La gente se junta con la gente que se parece y se olvida de todo lo demás. No solo le pasa a los poderosos. A mí me encanta estar conectado con las dos cosas. En definitiva, creo que estas cosas van bien. Una película así mal no va a hacer. Va a incomodar a algunos y otros se van a poner muy contentos de que salga.

- La película narra la transición entre el desamparo y la concienciación social sobre los desahucios.

Para mí es lo más emocionante de la película, es muy importante centrarla en el inicio de la crisis (se ubica en 2007) cuando la gente lo veía como su propio fracaso, cuando se van uniendo estas soledades fracasadas. A ver, si le pasa a tanta gente, algún problema habrá. No estoy solo, no soy culpable. Es verdad que estamos muy solos y todo el mundo mira por el mismo. Yo, por ejemplo, cuando paso lo del 15-M me emocionaba ver a gente mayor y jóvenes luchando por lo mismo. O cuando en un concierto mío hay abuelos, niños, hipsters, pijos... no somos tan diferentes. Nos emociona lo mismo y seguramente nos duela lo mismo. Hay muchas diferencias culturales, pero hay algo de la emoción y la verdad que es una materia que nos une a los unos con los otros.

- Ahora se habla más de política, ¿no? Hace diez años era algo tabú, a evitar, para no reventar una cena entre gente variada. Y ahora incluso es el formato estrella en la tele.

Es verdad. ¿La gente de qué habla? La gente imita discursos que ha escuchado, eso me deprime mucho. Yo soy mucho de sentir lo que digo, por eso me cuesta, me parece que no estoy del todo segura y no tengo bastante información. Además con lo manipulado y manipulable que es todo. A mí siempre me ha deprimido, en el arte y en la vida, gente que parece que tengan discurso... Son trocitos y copias. Igual sí que se ha dado una mayor apertura a que la gente diga lo que siente. Es que en realidad todos vivimos aquí y tenemos nuestras opiniones, sepas más o menos palabras o que sepas lo que defiende un partido u otro. Pero tienes cosas que decir igual. Sí, se escucha ahora más a la gente. También hay un cansancio, eh. Hemos pasado por muchas etapas...

- O sea, igual volvemos al punto anterior.

No sé cómo van estas cosas. Pero sí, puede ser cíclico.

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