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«American Pastoral», con Ewan McGregor y sin mucho Philip Roth
Ewan McGregor, en una escena de «American Pastoral»

«American Pastoral», con Ewan McGregor y sin mucho Philip Roth

Este sábado se decide la Concha de Oro y las tres películas españolas están entre las favoritas

Día 24/09/2016 - 13.32h

La Sección Oficial a competición del Festival de San Sebastián desveló las cuatro películas que quedaban por ver, aunque ellas no hayan llegado a desvelar gran cosa del Palmarés que el jurado tiene que organizar dentro de unas horas. La más aparatosa es «American Pastoral», pues tiene detrás la impresionante novela de Philip Roth y delante a Ewan McGregor (protagonista y director), a Jennifer Connelly y Dakota Fanning. La más árida y sórdida es la argentina «El invierno», de Emiliano Torres, una historia bajo mínimos en el paisaje deshuesado de la Patagonia y con unos personajes con muy pocas ganas de hacerse querer. La más menuda, ingeniosa y dicharachera es la coreana «Tú y lo tuyo», de Hong Sang-soo, quien, como en otras finísimas películas suyas («Ahora sí, antes no», «En otro país»?), mete la cucharilla en las relaciones de pareja en un tono en el que lo serio y profundo está licuado por aparente ligereza. Y la más larga y engorrosa es la japonesa «Ikari», dirigida por Lee Sang-il, un tipo que no conoce el miedo (hizo el remake japonés del «Sin Perdón» de Eastwood), y que aquí se despeña con un melodramático «thriller» que, con la excusa de un terrible asesinato y un tarado que anda suelto, cuenta el proceso de desconfianza en unos cuantos personajes y en las intensas relaciones establecidas recientemente con un desconocido, rarito y por lo tanto sospechoso. Pero lo más rarito es aguantar a pie firme hasta el final, pues se enreda y alarga más que las habichuelas mágicas de Jack.

Se puede profundizar un poco más en «American pastoral», pues incide en lo que ha sido el asunto estrella de este festival: la insoportable y cruel actitud del adolescente ante su entorno, del cual es tanto víctima como verdugo. La película de Ewan McGregor enfoca, dentro de su retrato de la visceral «América» de los años sesenta, el empacho de adolescencia salvaje de una joven que arruina la perfecta vida de su entorno (personaje que asume con notable antipatía Dakota Fanning), exactamente igual que otros títulos presentados aquí, como «The Oath», «Playground», «As you are», «Jesús» o esa anomalía ideológica titulada «Nocturama». Y cuando el cine habla de adolescencia turbulenta, irresponsable y cruel, habla en realidad de educación, de sociedad incapaz de traspasar un testigo, de imposibilidad de subrayar el valor de un derecho con el precio de un deber?

El jurado de esta edición del Festival de San Sebastián, que preside el cineasta Bille August, tiene que empezar a contar habas para organizar un Palmarés decente, aunque eso no ha sido nunca ni un problema ni una solución en el festival, y de lo ofrecido a competición lo más notable, por mal que suene al escribirlo, es la representación española, y tanto «El hombre de las mil caras», como «Que Dios nos persone» y «La reconquista» deberían estar presentes en ese Palmarés que hoy se sospecha muy incierto. La lógica, algo muy poco eficaz aquí, podría llevar a pensar que el premio de interpretación femenina sólo puede ser para Florence Pugh, la notable actriz de «Lady Macbeth», y el masculino para Eduard Fernández, por ese Paesa escurridizo que compone en «El hombre de las mil caras». Quizás la gracia y pequeñez de la coreana «Tú y lo tuyo», o la impresionante bofetada que te marca la cara y lo de dentro al final de la polaca «Playground», tengan el suficiente argumento para ocupar alguna plaza importante del Palmarés. Pero, lo que hasta fecha de ayer parecía claro y meridiano es que Alberto Rodríguez, Jonás Trueba y Rodrigo Sorogoyen se estaban jugando la Concha a los chinos.

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