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Isabelle Huppert: «No creas que no he pensado por qué no se me nomina al Oscar»

Isabelle Huppert: «No creas que no he pensado por qué no se me nomina al Oscar»

La «Elle» de Paul Verhoveen charla con ABC sobre la película más sorprendente de la cartelera

Día 30/09/2016 - 13.52h

El violento ataque a una mujer es la apertura de «Elle», una cinta donde cinco minutos después la protagonista se da un baño y ordena sushi. Testigos mudos de una obra maestra, el público se descubre riendo ante un filme que camina con sumo cuidado entre el drama y la comedia, entre la catástrofe genética y la visión profunda de la mujer que el cineasta Paul Verhoveen impregna a cada uno de sus títulos.

La protagonista es Isabelle Huppert, esa actriz francesa que ha convertido su cuerpo en un instrumento perfecto para el cine. Una intérprete con quince nominaciones a los premios Cesar y que, incomprensiblemente, nunca ha sido nominada al Oscar. «Alguna vez lo he pensado, no te miento, y me he preguntado ¿por qué?» confiesa Huppert riéndose, cercana, sorprendentemente acogedora. «El Oscar es un reconocimiento prestigioso que a mí nunca me ha tocado». Cuesta creer que en sus cuarenta y cinco años de carrera, Isabelle Huppert, dueña de heroínas clásicas y modernas, que ha trabajado con realizadores como Michael Haneke o Michael Cimino, siga sin un premio de Hollywood. Su capacidad para generar emociones en un personaje convergen en «Elle», un papel que, sin duda, la llevará al Oscar o, al menos, a su primera nominación, como también podría conseguirlo por «Things to Come» o «Souvenir», las otras dos cintas que presentó en el Festival de Toronto y que, junto a «Elle», son tres joyas de gran valor cinematográfico.

-Es incuestionable la variedad de sus películas, ¿Qué ocurre por su cabeza cuando se enfrenta a una retrospectiva de sus interpretaciones?

Raramente veo mis películas, prefiero ver el trabajo de otros porque no me gusta mirar hacia atrás. Me parece casi un milagro cuando me encuentro con gente que idolatra mis interpretaciones, que descubren los detalles de mis actuaciones, es entonces cuando pienso que el milagro funciona (bromea). El éxito de mi trabajo es consecuencia del inmenso talento que me he encontrado en mi vida, se lo debo a cineastas increíbles. Yo siempre he confiado en los directores, ellos son la llave que guardan mi éxito.

-¿Fue difícil para usted rodar Elle?

No tuve ninguna dificultad. Entiendo que la narrativa pueda entenderse como perturbadora para el público, pero yo no tuve ningún problema a la hora de rodar la película. Leí la novela en la que está basada la historia, me gustó la trama, una historia imaginaria sobre alguien que no quiere convertirse en víctima y elige tomar control de algo que le ha ocurrido a ella. Me pareció un gran papel.

-¿Conocía el trabajo de Paul Verhoveen?

Por supuesto. A mí, además, me gusta estudiar a los realizadores con quienes trabajo. Me preparo viendo sus películas anteriores, entendiendo su visión. En este caso, Paul me explicó lo que buscaba y, sinceramente, creo que es el mejor director para esta película. La mejor manera de enfrentar este guión era tomarlo como venía, porque es un material muy complejo, profundo, con muchas esquinas pero, al mismo tiempo, mi personaje actúa de manera natural, sin ideas preconcebidas. La violan y cinco minutos después está pidiendo sushi, una reacción extraña, sin embargo, es el momento en que ella descubre que puede controlar la situación. El espacio que mi personaje explora, entre ser víctima y vengadora, es muy interesante de estudiar desde el punto de vista de una mujer.

¿Con qué actitud se enfrentó a su personaje?

-Ella es valiente, capaz de seguir viviendo sola después del ataque. Tal vez, lo que más me intrigó fue que la película no ofrece explicaciones, son hipótesis, situaciones que debe enfrentar, donde el pasado y el presente se van alternando. Para mí es la ironía sostenida la clave de la historia, y creo que no hay que confundir ironía con cinismo porque Verhoveen ha hecho un esfuerzo calculado de no caer en la hipocresía. Al mismo tiempo, es compleja porque te obliga a pensar constantemente.

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