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«'Tarde para la ira' es un guion salpicado de amistad»
Antonio de la Torre, en una imagen de «Tarde para la ira»

«'Tarde para la ira' es un guion salpicado de amistad»

David Pulido, psicólogo de profesión y guionista de la película, cuenta cómo ha sido su primera incursión en el mundo del cine

Día 03/10/2016 - 13.21h

El 9 de septiembre llegó a los cines «Tarde para la ira», la ópera prima de Raúl Arévalo. Desde su lanzamiento, la película, una historia de venganza que derrama estilo propio, se ha convertido en todo un éxito, alabada tanto por los críticos como por el público. Pero el director no es el único primerizo. David Pulido escribió el guión de este largometraje junto a Arévalo. ABC ha tenido la oportunidad de entrevistar a este psicólogo que se acaba de adentrar en la gran pantalla para hablar de cómo ha sido su primera experiencia.

¿Cómo conoció a Raúl Arévalo?

Fue en un cumpleaños de una amiga en común. Él tenía la idea de hacer un corto y estaba buscando a un psicólogo para hacerle alguna consulta. Cuando se enteró de que yo lo era, tuvimos un encuentro y conectamos en la manera de contar historias. Además éramos vecinos. Al mes de conocernos, me dijo que tenía una idea y me propuso desarrollarla y escribirla con él. Al principio no teníamos muy claro que esto se fuera a materializar en forma de película.

¿Ha pensado en dejar la psicología?

Nunca. Mi pasión es la clínica. Creo que no sería tan buen guionista si solo me dedicara a escribir. Me nutro de lo que recibo en mi trabajo. Admiro muchísimo a los guionistas profesionales que son gente brillante capaz de trabajar doce horas al día escribiendo diferentes proyectos. Yo no podría, pero me gusta tener esa ventana abierta.

¿Cómo fue el proceso?

El proceso de escribir el guion y hacernos amigos fue en paralelo. Desde el principio tuvimos esa afinidad a la hora de saber lo qué queríamos contar y por dónde. El primer borrador nos llevó dos años. Después otros seis en sacarlo, revisarlo y buscar financiación. No había ninguna presión. Yo tenía mi trabajo y Raúl el suyo como actor. No necesitamos aceptar cualquier condición a la hora de hacer la película. Creo que al final salió tan bien porque no tuvimos esa presión. Casualmente, por esa época, yo me matriculé en la Factoría del Guion. Quería buscarme un 'hobby' para no tener que estar todo el día escuchando historias. Quería poder contarlas también.

¿Fue muy complejo escribirlo entre dos?

A veces quedábamos y otras veces cada uno escribía en su casa. Ese proceso nos permitía reposar ideas y darle otra perspectiva. Sí que es verdad que tuvimos broncas. Los dos somos bastante cabezones y tenemos mucho carácter, pero fue un placer. Es un guion salpicado de encuentros de amistad. Tengo que confesar que había un punto en el que no quería que acabara nunca.

¿Qué es lo que habéis querido reflejar con esta película?

Queríamos que el espectador se pusiese en la piel de una persona en esa situación límite. De hecho la idea surgió en el bar de los padres de Raúl. Queríamos contarlo de una manera realista, huyendo de otras películas de venganza o de acción, y reflejar lo duro, lo difícil y el camino sin retorno.

¿Teníais unos actores en mente para interpretar los papeles?

Sí. Desde el primer día o el segundo, Raúl me dijo que había pensado en Antonio de la Torre para hacer de José y en Luis Callejo para el personaje de Curro. El resto han ido llegando.

¿Cómo ha visto a Raúl en su primera película como director?

Como guionista y miembro del equipo que he sido, le he visto con una soltura estupenda y maravillosa. Me ha sorprendido la capacidad que tenía de trasmitir la idea y de coordinar a todos. La fase de montaje fue más complicada para él. Se agobió más.

¿Por qué no hay personajes buenos en «Tarde para la ira»?

Si decimos que no hay buenos en la película, habría que decir que tampoco hay malos. Vemos el claroscuro de todas las personas porque creo que eso es lo más realista. Lo que nos encontramos en la vida diaria. Lo que pasa es que nuestros personajes parten de una tragedia desde el principio. Solo pueden intentar salvarse de una situación en la que van a perder sí o sí. Tal vez lo bonito es ver cómo los personajes que en un principio pueden parecer más oscuros, arrojan luz y al contrario.

¿Por qué ese final y no otro?

Creo que es el más realista. Cuando uno se mete en la piel de los personajes entiende que ese tendría que ser el final para todos ellos. Tampoco queríamos un desenlace con diálogos explicativos ni muy cerrados. Queríamos que el espectador reposase la película y dijese 'me ha calado'.

¿Le ha sorprendido o defraudado en algún aspecto el mundo del cine?

Creo que mi papel es privilegiado porque estoy muy cerca del mundillo, pero no tengo que cargar con las consecuencias. Estoy en primera fila y, sin embargo, de lunes a viernes vuelvo a mi vida de psicólogo. El cine es muy duro. Estás constantemente valorado y criticado.

¿Cómo ve el cine español en estos momentos?

A lo mejor suena a tópico pero ya el hecho de que se constituya en sí como un género no lo veo acertado. Tenemos que hablar de buenas, malas o películas de algún género. Cuando hablamos cine español parece peyorativo. Y en realidad es muy bueno. De hecho, este año hay peliculones y de temáticas absolutamente variadas. Lo que diré siempre es lo difícil que es levantar una película en España. Hay ciertos sectores que creen que el cine es subvencionado. Las ayudas que hay, son mínimas y hace falta mucho trabajo. Nosotros teníamos un guion muy bueno y aun así nos ha costado ocho años levantarlo. No ha sido fácil. Creo que para hacer cine en España se necesita algún cambio en la manera de producir películas.

Pese a las dificultades, ¿repetiría la experiencia?

Ya estamos dando vueltas a una segunda idea. No te puedo adelantar nada, porque estamos en una fase inicial, pero será algo similar. No me veo ahora cambiando esto. Tiene que ser algo contado a nuestra manera, huyendo de las historias almibaradas. Además en la próxima queremos a una mujer como personaje principal. «Tarde para la ira» nos quedó muy masculina. En esta sí habrá más presión. Ya no tenemos el factor sorpresa, pero nuestro objetivo es escribir una película que a nosotros nos guste.

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