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Tom Hanks: «Soy un cobarde, jamás he tentado a la muerte»
Tom Hanks, en una escena de «Inferno»

Tom Hanks: «Soy un cobarde, jamás he tentado a la muerte»

El actor protagoniza «Inferno», la tercera entrega de los libros de Dan Brown, con Dante y Florencia como claves del filme

Día 15/10/2016 - 00.08h

Tom Hanks sabe divertirse, es un actor que disfruta interpretando personajes ordinarios en circunstancias extraordinarias. Le creemos tan capaz que no nos sorprende verle edificar una narración de suspense desentrañando en los confines de su dañada memoria convertido en Robert Langdon, y no porque le veamos por tercera vez en el personaje, sino por su capacidad para pretender con vulnerabilidad. Dan Brown, el escritor tras «El Código Da Vinci» y «Ángeles y Demonios», es un artista literario afín a las sociedades secretas, las insignias, los códigos, los legajos, que en su tercera entrega de la saga, «Inferno», deconstruye la simbología oculta de la Divina Comedia. El infierno de Dante Alighieri arrastra al héroe, Langdon, a un mundo donde el futuro se representa en la ciencia, el pasado es un cúmulo de piezas de puzzle y el presente una carrera contra el tiempo. Hay que alabar el trabajo del cineasta Ron Howard, capaz de ingeniar las palabras de Brown en imágenes en la adaptación cinematográfica que se estrena hoy en España.

[Crítica de «Inferno» (***): «Correr entre la historia del arte»]

Todo el mundo ha oído hablar de Tom Hanks, aunque cada uno lo puede recordar por un filme diferente, unos por «Forrest Gump», otros por «Filadelfia», un actor que ha ganado dos Oscar, ha sido nominado en tres ocasiones más y que este año ha trabajado en cuatro películas; «Inferno», «Sully», la cuarta entrega de «Toy Story» y «The Circle». Renacentista en Hollywood, Hanks cuenta con muchos sombreros sobre su cabeza; desde productor a director pasando por creador de aplicaciones (typewriter), actor y autor de historias para la revista «New Yorker». Aficionado a pasear por la ciudad, sin miedo a retratarse con los vecinos, Tom Hanks es un visionario a quien el éxito vuelve humilde.

- ¿Estamos viviendo el infierno en la tierra?

- Una de las cosas que hablé con Howard, antes de adaptar el libro a la película, fue el concepto del infierno creado en la tierra. Dante describe un lugar específico en su obra. Nuestro filme, con la percepción de la sobrepoblación, pone en movimiento la idea de que estamos creando nuestra propia versión del infierno de Dante aquí, en el mundo real. Hay muchos lugares en el planeta tierra donde el medio ambiente es desolador, donde nos encontramos con gente esclavizada, donde existen grados importantes de miseria y, de hecho, ese infierno ha sido creado por nosotros de una forma u otra.

- Esta vez Langdon tiene una aventura muy diferente. Necesita resolver su propio misterio.

- Sí. Langdon, al principio, no tiene ni idea de quién es. No sabe lo que le ha pasado. Esta vez viajamos al revés y él ha perdido su capacidad de responder a los acertijos con conocimiento porque no tiene memoria. Es fascinante ver como su pérdida de confianza determina la estructura de la primera parte de la película. Se convierte en un hombre sin respuestas, un hombre de acción que debe mostrar otro aspecto de su personalidad, de su carácter resolutivo.

- Usted es un hombre de letras. Ha escrito guiones, le gusta contar historias en el cine, ha creado una aplicación de escritura y ha publicado un cuento en la prestigiosa revista «The New Yorker». ¿Por qué le interesan tanto?

- Recordamos historias más que recordamos verdades o lecciones, y creo que no hay mejor manera de pasar una hora y veinte minutos o dos horas que en las manos de alguien que sabe contar historias. Me da lo mismo que sea en un campamento alrededor del fuego, en una mesa cenando con amigos o en el cine. Me gusta formar parte de un grupo que narra una buena historia.

- Su personaje está a punto de perder la vida en varias ocasiones. ¿Alguna vez ha sentido la muerte cerca?

- Soy un cobarde, jamás me he atrevido a nada que me pusiera cerca de la muerte. Una vez tuve que nadar en mar abierto, rodando «Náufrago», y salí casi llorando del agua. No, nunca he experimentado nada de lo que le pasa a Langdon. Solo recuerdo, de mi época de estudiante, un accidente en que casi me deshago la cabeza contra un autobús montando en moto. En la vida real hay cinco personajes que todos representamos; el villano, el cobarde, el héroe o el espectador. Yo soy el espectador.

- Nos tiene acostumbrados a representar héroes que son gente regular haciendo cosas singulares. ¿Es lo que realmente le interesa de las historias?

- A mí me gusta la fantasía. De niño mi película favorita era «Viaje alucinante», un submarino increíble donde los protagonistas era miniaturizados con una aguja hipodérmica y Rachel Welch aparecía en un apretado traje de buceo, ella era un bonus añadido. Para mí, ha sido el mejor filme que se ha hecho. Pero, otra razón por la que vamos al cine, por la que me gustan las historias, es porque podemos encontrarnos en ellas. Nos preguntamos qué haríamos en las circunstancias de los protagonistas y, aunque no estemos en una isla, en un avión o a caballo, hay elementos de comportamiento con los que nos identificamos. Míreme, mi aspecto no es el de una persona que intimida, me veo como me veo y sueno como sueno, soy un actor limitado por su apariencia. Sin embargo, tengo la oportunidad de interpretar gente normal en situaciones increíbles y eso es algo que sucede cada día. Cuando encuentro un filme que es capaz de capturar esa idea de una forma glamurosa, lo firmo de inmediato.

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