ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
El cambio de piel de Ben Affleck

El cambio de piel de Ben Affleck

El protagonista de «Rl contable» da una vuelta de tuerca a esa imagen del empollón masculino que tan de moda se puso a finales de los noventa

Día 22/10/2016 - 13.01h

La nueva película de Ben Affleck, «El contable», es lo más cercano a «Persiguiendo a Amy» que Ben ha estado en los últimos años de su carrera de actor. Han tenido que pasar casi dos décadas para volver a verle orgulloso de una interpretación, en un papel a la medida de sus inseguridades.

[Ben Affleck también arrasa en la taquilla sin el traje de Batman]

Affleck da una vuelta de tuerca a esa imagen del empollón masculino que tan de moda se puso a finales de los noventa, y vuelve a revivirlo en el milenio. Inmerso en su propio microcosmos, Ben sufre en silencio sus ansiedades. «Entiendo el deseo de Christian de conectar con el resto del mundo, de saltar el muro que le separa y que le impide expresarse. Yo puedo ser mi peor enemigo y por eso me gusta correr riesgos. Intento probar cosas nuevas que me recompensan como artista, pero que, al mismo tiempo, me causan problemas como artista. Intento experimentar mi vida al máximo, hasta agotarme. Sin embargo, creo que la complejidad del ser humano nace de su pura dualidad. Estamos hechos de instintos que, a veces, nos hacen ser extraños a nosotros mismos», explica Affleck.

El protagonista de «El contable» sufre tanto de autismo como las consecuencias de una vida junto a un padre sin sensibilidad. Su autismo le ayuda, mientras cocina los libros de criminales internacionales con su facilidad para los números, pero también es su mayor vergüenza. «Mucha gente que padece enfermedades se auto flagela, irónicamente, cuando sufres, tienes la necesidad de sentir dolor. Digamos que uno se siente culpable y se enfada consigo mismo por ser diferente. Mi personaje tiene algo de eso, se pone a prueba constantemente para conocer sus limites, para ver hasta dónde es capaz de llegar. El dolor le estimula», admite un pensativo Affleck.

Hollywood y Ben Affleck

De alguna manera «El contable» es un filme anticlimático, suspense de la mano de un burócrata no suena precisamente a algo excitante, pero el filme, dirigido por Gavin O?Connor y escrito por Bill Bubuque, es sorprendente y ha conquistado la taquilla de Estados Unidos de forma espectacular.

Pero a Ben Affleck se le mira con lupa, ante su éxito cualquier excusa es posible y errores se vuelven imperdonables, él es diferente, un artista a quien Hollywood no toma en serio ni como actor ni como director, que se ha visto menospreciado una y otra vez frente a la opinión publica. «Uno termina entendiendo el toma y daca de esta profesión que tanto amo. Parte del precio que tengo que pagar son esos comentarios. Todo el mundo tiene una opinión sobre mí y he aprendido a vivir con ello. Mi piel se ha endurecido con los años, ahora tengo una perspectiva clara de lo que me espera. He descubierto cuando he sido perezoso, cuando he fallado, cuando he estado a altura de mi potencial, cuando me he arrepentido, sin embargo, siempre he sido exhaustivo, dándolo todo, orgulloso de mí. Desarrollar mi propio criterio es lo más saludable que he hecho en mi vida, sin pensar si el publico me ama o me odia», confiesa el actor.

En esa dualidad suya, Affleck reconoce que él es su peor enemigo, un día totalmente entregado a dirigir y otro jugando en las mesas de póquer de Las Vegas. «Tengo muchas excentricidades y neurosis que van de la mano de las habilidades de un genio. Digamos que tengo algo del síndrome de atención de mi personaje, ansiedades con las que me identifico».

Muchos actores, cineastas y productores son tan supersticiosos que para empezar un filme siguen religiosamente su propio reglamento y Affleck no es una excepción. «Yo tengo cosas muy raras que hago con ciertas personas porque sí, soy supersticioso. Y lo soy hasta el punto de ser obsesivo-compulsivo, aunque hasta ahora lo he escondido muy bien».

En plena resaca de los debates presidenciales en Estados Unidos, Ben admite que alguna vez ha pensado en meterse en la carrera de la política: «Sí, se me ha pasado por la cabeza, pero es una vida terrible, miserable. El trabajo consiste en recaudar dinero de un lado y otro, no se me ocurre nada peor. En cuanto a los candidatos presidenciales estoy asustado, sorprendido de ver estas elecciones, de como se han convertido en un circo. No entiendo lo que ha pasado, son unas elecciones que no se parecen a ningún evento político que haya visto en mi vida».

Comentarios