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«Impacto súbito»: para alegrarse el día
Escena de «Impacto súbito»

«Impacto súbito»: para alegrarse el día

ABC te ofrece la película protagonizada y dirigida por Clint Eastwood, este domingo en el quiosco, por 1,99 euros

Día 22/10/2016 - 13.01h

Estamos ante la cuarta entrega de Harry Callahan y la primera dirigida por Clint Eastwood. El actor no tenía previsto encarnar más a este personaje (de hecho tardó siete años en volver a interpretarlo), pero los jefazos de Warner seguían presionándole para hacerlo. Clint, harto, ideó un plan. Volvería a hacer una película de Harry, pero dirigiéndola él y con la secreta intención de que en contraprestación le financiasen un futuro proyecto que tenía entre manos (era «Bird», sobre la que nos explayaremos en otra ocasión).

Para «Impacto súbito», Clint quiso volver a los orígenes del personaje, haciéndole más rudo y más políticamente incorrecto. Los diálogos y las contestaciones de Callahan son más secas y cortantes que un cactus, algo en lo que se basaría uno de sus filmes más conocidos: «El sargento de hierro». Para muestra un botón: (Ray Parkins): «Ricura, ¿me invitas a un trago?» (Harry Callahan): «No es mi santo».

Pero si por algo se recuerda el filme fue porque en ella se pronunció una de las frases míticas de la historia del cine de acción, el famoso «Anda, alégrame el día», cuando Harry está a punto de escabechar al malo en cuestión con una frase que tiene tanto de chulesca como de clásica en un inspector como este.

Eastwood metió en la película a su mujer de entonces, Sondra Locke, que era una discreta actriz y que desde que rompió con Clint dejó de volar. El actor vivió con ella catorce años desde 1975. Fueron pareja también en la pantalla, con seis películas juntos - «El fuera de la ley» (1976), «Ruta suicida» (1977), «Duro de pelar» (1978), «Bronco Billy» (1980), «La gran pelea» (1980) e «Impacto súbito» (1983) -. El matrimonio acabó mal. Ella acusó a Eastwood de obligarla a abortar y él dijo que Locke se enriqueció a su costa con la edición del libro de memorias, «The Good, the Bad, and the Very Ugly».

El filme tuvo una buena acogida y sirvió para que Warner volviese a llamar a la puerta de Eastwood una y otra vez.

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