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Abel Ferrara: «Vivimos en el mundo de la opresión»
Abel Ferrara, durante su estancia en el festival Curtocircuíto (Foto: AIGI BOGA PHOTOGRAPHY - CURTOCIRCUÍTO)

Abel Ferrara: «Vivimos en el mundo de la opresión»

El director de «Pasolini» y «Teniente corrupto» cree que «mucha gente ya no sabe diferenciar la ficción de la realidad»

Día 25/10/2016 - 10.52h

A pesar de las advertencias a los periodistas por parte de su entorno, parece que el día de la entrevista con ABC, Abel Ferrara (Nueva York, 1951) se ha levantado con buen pie. Es de sobra conocido el fuerte carácter del director que vivió su ascenso a la categoría de cineasta de culto, en 1990, con «El rey de Nueva York», una aproximación nada complaciente al mundo de la mafia que protagonizó Christopher Walken. Seis películas había rodado antes y otras 15 después, en las que el realizador hizo de la violencia, la corrupción, el narcotráfico y la degradación del ser humano la seña de identidad de un cine que hizo cumbre con títulos como «Teniente corrupto» (1992) o «El funeral» (1996). Ganó audiencia y prestigio, pero siguió encontrando dificultad para financiar sus proyectos, aunque detrás de ellos se encontraran estrellas de la talla de Harvey Keitel, Willem Dafoe, Melanie Griffith, Dennis Hopper, Wesley Snipes, Laurence Fishburne, Vincent Gallo, Benicio del Toro, Claudia Schiffer, Forest Whitaker o, incluso, Madonna.

Ferrara visitó recientemente el festival Curtocircuíto de Santiago de Compostela en calidad de programador, proyectando algunas de las obras que considera fundamentales en su formación como director. Títulos primerizos de George Lucas, Jean Luc Godard, Michael Snow y su admirado Pier Paolo Pasolini, a cuyas últimas 72 horas de vida antes de ser asesinado dedicó precisamente su última película hace dos años.

- ¿Qué pensó cuando vio las primeras obras de Pasolini, como el cortometraje «La ricota» (1962)?

- Que estaba ante un claro ejemplo de libertad, ante la expresión libre de un cineasta loco que está liberando toda su energía. Y también a un director serio intentando simplemente divertirse.

- ¿Nunca ha encontrado a su posible heredero?

- En algún momento he visto a directores que tenían un «feeling» parecido al suyo, pero luego me daba cuenta de que él era específico de una época y un lugar. Y enseguida me decía: «¿Quiénes son esos frikis y qué hacen aquí?». Nada. Desde su muerte, nadie ha conseguido llegar tan lejos como él.

- ¿Qué le llevó a usted a coger una cámara por primera vez en su vida?

Empecé a filmar con 16 años por el simple hecho de usar los equipos que estaban a mi alcance. Se trataba tan solo de eso, de contar historias. ¡Eran los 60, colega! Una época creativa en la que tocábamos la guitarra y hacíamos música, y rodar era coger un instrumento como cualquier otro para expresarnos.

- ¿Tenía ya entonces alguna idea del tipo de historias que quería contar?

- No teníamos ni idea de cómo hacer películas. Algunas eran mudas y aburridas. Simplemente cogíamos nuestra cámara y empezábamos a filmar. No es muy diferente de lo que hacemos ahora? coger la cámara como si fuera un instrumento para contar algunas historias y expresarnos.

- Algunas de sus películas han sido calificadas de violentas, a pesar de las imágenes explícitas que vemos continuamente en los telediarios. ¿Cree que los espectadores se impresionan más fácilmente con la ficción que con la realidad?

- Creo que mucha gente ya no sabe diferenciar una de otra. Es una línea muy delgada en estos tiempos en los que la ficción se vuelve real, y la realidad, ficción. La violencia es violencia y las personas se hacen daño las unas a las otras a diario, pero la vida continúa y tienes que levantarte y salir de casa.

- ¿Cree que influyó en su cine la fuerte educación católica que recibió de pequeño?

- Hay un dicho jesuita en cuanto a la educación que dice: «Dame un niño hasta que tenga cinco años y tú puedes quedártelo el resto de su vida». Con esto quiero decir que yo crecí en el seno de una familia católica muy estricta y vivía en un barrio también muy católico, así que estoy seguro de que eso me marcó y ha tenido un gran impacto en mis películas.

- ¿Pero usted cree Dios?

- ¡Uy, eso es otro concepto! Creo que hay un dios y que está dentro de cada uno de nosotros, como una elección. Y también creo en Jesucristo como un hombre vivo o, ¿tú tienes alguna idea de que Dios esté en el cielo?

- ¿Cree que los directores actuales sufren más la censura o la autocensura?

- La censura externa es obvia, puedes verla en la televisión y en las películas, pero yo creo que los directores de cine sufren ambas. Vivimos en el mundo de la opresión y, cuando la vives a diario y tienes una familia, esta se vuelve interna y es tan fuerte como la externa. Esa es la clave de la censura, que los cineastas acaban practicando la autocensura de manera inconsciente, sin saber que está ahí, como si estuvieran programados? y eso da miedo.

- ¿Alguna vez ha dejado de sentir la necesidad de hacer películas?

- No, no pienso en eso, hermano. Cine es lo que hago, es mi mundo, algo para toda la vida y no me canso de ello. No sabría hacer otra cosa. Además, te lleva toda la vida averiguar cómo se hace una película y yo todavía estoy aprendiendo.

- ¿De qué tratará su siguiente película?

- Aún no hemos empezado a rodar, pero será sobre los sueños y la realidad, y estará protagonizada por Willem Dafoe. Una especie de viaje de Ulises a través de la naturaleza, pero también de su pasado, su memoria y su inconsciente.

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