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Wim Wenders: «Escapar de nosotros mismos no nos va a llevar a ningún sitio»
James Franco y Wim Wenders, durante el rodaje de «Todo saldrá bien»

Wim Wenders: «Escapar de nosotros mismos no nos va a llevar a ningún sitio»

El realizador alemán estrena el viernes «Todo saldrá bien», su primer drama rodado en 3D y protagonizado por James Franco

D�a 22/07/2015 - 12.44h

Sostiene Win Wenders (Düsseldorf, 1945) que el cine de autor, el que hurga en las emociones y chapotea en la condición humana, está en peligro de extinción, amenazado por «las grandes maquinarias cinematográficas» que, para más señas, andan moldeando los «gustos de la audiencia». El realizador alemán, sin embargo, no se pliega al desánimo y sigue a lo suyo, llevando a la gran pantalla historias que sintonicen con esa voluntad de cartografiar los sentimientos y situando frente a la cámara cuestiones más bien complejas como la culpa, el perdón y la redención.

En esta ocasión, el autor de «París, Texas» se ha aliado con los actores James Franco, Rachel McAdams y Charlotte Gainsbourg y el guionista noruego Bjørn Olaf Johannessen para dar vida a «Todo saldrá bien», un drama rodado en 3D que realza traumas y tragedias para acercarse a la fractura que se produce en la vida de Tomas Eldan, un joven escritor al que interpreta James Franco, cuando atropella a un niño en una carretera nevada de Montreal. Una tragedia que condicionará su vida así como su obra y su manera de relacionarse con los demás.

-¿Qué es lo que vio en el guión de Johannessen para querer convertirlo en película?

-Vi vergüenza, culpabilidad, miedo... Vi una historia que podría pasarle a cualquiera. Podría suceder que nuestras vidas cambiasen de un día para otro y nos encontrásemos en una situación como esa.

-No sé si es normal que anime a jóvenes guionistas a escribir para usted...

-Bueno, no sucedió exactamente así: en 2006 le dimos a Bjørn un premio en el festival de Sundance y le dijimos que debería enviarnos su próximo guión para ver si podíamos ayudarle. Cuatro años después, recibí el de ?Todo saldrá bien? y me gustó tanto que no lo quise compartir con nadie más.

-Habla de culpabilidad y vergüenza, pero el hecho que Tomas sea escritor y utilice el accidente como material narrativo invita a pensar también en la redención a través del arte.

-La redención sólo puede darse a través de seres humanos y mediante un acto de perdón o de amor. A veces lo más difícil es perdonarse a sí mismo. En la película no hay redención a través del arte ni a través de la novela que está haciendo Tomas: sólo hay redención cuando se toma la realidad completamente en serio, y le toma mucho tiempo, doce años, darse cuenta de eso.

-En cualquier caso, la complejidad de las emociones humanas sigue ocupando el epicentro de su manera de entender el cine.

-En efecto, y me da la sensación de que el cine no está interesado en plasmar esa realidad ni en ahondar en las preocupaciones reales. Triunfan la fantasía y el escapismo, pero el cine de autor cada vez está más reducido, es un nicho, y las grandes maquinarias de cine lo está ocupando todo y moldeando los gustos de la audiencia. Por ejemplo, estoy convencido de que si una película como «El cielo sobre Berlín» hubiese aparecido hoy, habría pasado completamente desapercibida.

-¿No hay razones para el optimismo?

-Veo esperanza, sí, pero sobre todo en el documental. Por lo demás, todo son secuelas de secuelas de secuelas. Y eso es algo que va a tener un efecto muy profundo en la próxima generación de espectadores. Lo veo en mis propios estudiantes, que tienen veinte años y no tienen ni idea de la historia del cine.

-Después de esto, que «Todo saldrá bien» esté rodada en 3D, un formato que parecía reservado a las grandes superproducciones, podría parecer una suerte de venganza hacia esa manera de entender el cine.

-En realidad yo uso el 3D para lo contrario de lo que se usa normalmente, porque es un escándalo cómo se ha utilizado hasta ahora. Es un lenguaje fantástico, una nueva forma de acercarse a la realidad que se está estropeando por un abuso excesivo y una concepción lucrativa del cine. No es una atracción, es un valor en sí mismo.

-¿Cómo ayuda entonces el 3D a una película como «Todo saldrá bien»?

-Es una experiencia completamente diferente: acerca a los espectadores mucho más a los personajes, permite un mayor detallismo... Además, para ver una película en 3D usas otra parte de tu cerebro, y utilizando el 3D de una manera fisiológicamente correcta, empleando dos cámaras como su fueran dos ojos, estás creando una manera completamente nueva de hacer cine. Se trata de acercarse lo máximo posible al modo que tiene el ojo de conectar con el cerebro. De hecho, el 3D es un regalo para conocernos mejor, no para olvidarnos mejor los unos a los otros.

-Otra vez la condición humana...

-Exacto. Y, mientras tanto, lo que interesa en los «blockbusters» es la condición superhumana. Sinceramente creo que los superhéroes son el invento más aburrido del último siglo. Escapar de nosotros mismos no nos va a llevar a ningún sitio, excepto a una isla en la que no sabremos cómo vivir.

-¿Cómo ha sido trabajar con un actor tan versátil como James Franco?

-Es un gran escritor y director y un chico muy serio. Le conocí en una clase en la que enseña guión, y es alguien que entiende la esencia de mi trabajo, el sentido de mi obra. Además, es ideal para el 3D, un formato que necesita no actores que interpreten, sino actores que «sean». Lo mismo ocurre con Charlotte (Gainsbourg) o con Rachel (McAdams), por ejemplo. Han conseguido no fingir ser esos personajes, sino simplemente serlos.

-Desde hace años compagina los estrenos cinematográficos con las exposiciones fotográficas. ¿Cómo se complementan el Wim Wenders director y el fotógrafo?

-Como director, yo soy el que cuenta la historia, pero como fotógrafo soy quien escucha. Son trabajos opuestos. Tanto que nunca hago las dos cosas al mismo tiempo.

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