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Jodie Foster: «El capitalismo se ha desviado, ya no ayuda a la gente»
Jodie Foster, ayer en Madrid

Jodie Foster: «El capitalismo se ha desviado, ya no ayuda a la gente»

Uno de los grandes mitos de Hollywood presenta «Money Monster»

Día 19/05/2016 - 17.06h

El físico de Jodie Foster contrasta con su voz. Menuda, muy menuda, con su 1,60 aupada sobre unos tacones de aguja que dan miedo, la mítica actriz aparece como una persona frágil. Es un espejismo pues en cuanto te mira y habla su voz, profunda y carismática, llena la estancia. Foster ha llegado a España para promocionar «Money Monster», un filme con George Clooney, Julia Roberts y Jack O?Connell, que trata de las estafas que los brokers y los trust financieros están realizando día a día sobre la gente de la calle.

Cuando uno ve esta película lo primero que se pregunta es cómo es posible que siga sucediendo. ¿Nadie pone controles o es que no interesa?

Es verdad, tenemos un largo historial de crisis financiera, pero en realidad la película no solo habla de eso sino que engloba muchas capas, como una cebolla. Habla de la tecnología, del pseudoperiodismo que entretiene más que informa, y luego del sistema financiero. Todo ello se conforma de una forma realmente peligrosa para la gente de a pie que, al final, es la que sufre las consecuencias.

Pero sin duda en su filme prima la denuncia de un sistema que parece atascado o sin salida.

Trata de los abusos de todo tipo, sobre todo de los abusos de la tecnología. Mire, yo sigo creyendo en el capitalismo, pero resulta evidente que se ha desviado. Estaba creado para ayudar a las personas, para dar un crédito a un pequeño comerciante, y que sus hijos pudieran ir a la universidad. De eso se trata, pero ahora ya no las ayuda. Se ha desviado para que los multimillonarios sigan acumulando riquezas indecentes para sus próximas veinte generaciones. Pero yo no soy política, soy una cineasta que ve lo que está pasando y dejo el trasfondo para que la gente saque conclusiones.

¿Cree que el periodismo sigue siendo un baluarte de la democracia?

El cine siempre ha hablado de esta mezcla de arte y realidad y explora la posibilidad que tiene de ver reflejada cómo es nuestra vida y cual debería ser nuestra responsabilidad. Este nuevo periodismo ha perdido el norte, al igual que el personaje de Clooney, porque ya solo interesa la audiencia. Yo planteo la pregunta pero la respuesta depende de cada espectador que vea la película.

¿Cómo ha sido rodar con dos superestrellas como George Clooney y Julia Roberts. Parece que tienen una gran química.

He tenido mucha suerte de poder contar con ellos porque son brillantes. Se conocen hace tiempo y es verdad que conectan muy bien. George es muy divertido y no tiene ningún problema en reírse de sí mismo. De hecho, la escena del baile fue idea suya.

Las mujeres gay como Ellen Page se quejan de que desde que hizo pública su condición le cuesta más encontrar trabajo, algo que no le pasa a los hombres.

Ni idea, yo llevo 50 años trabajando en esta industria y siempre ha sido muy complicado encontrar un buen papel, un buen guión. Ahora vivimos en el peor momento en ese aspecto, porque los estudios tienen más pavor que nunca al riesgo y eso influye. Ahora se estila el dinero seguro, las franquicias, los superhéroes. No es un terreno propicio para que florezca la diversidad.

Usted ha trabajado con los mejores directores del mundo en las casi 80 películas que ha realizado. ¿De quién aprendió más?

Es complicado porque miro atrás y es cierto que he trabajado con gente como Spike Lee, Scorsese, Demme, Jordan..., los más grandes. No sé, todo lo que he aprendido a nivel técnico me lo enseñó David Fincher, pero todo. Sin embargo si hablamos de instinto, en ese aspecto yo diría que Neil Jordan.

Ha hecho solo cuatro películas pero ha rodado bastante en televisión. ¿Cómo ha evolucionado como directora?

Como todos los directores noveles, mis tres primeras películas hablaban de mis obsesiones, pero ésta ha sido diferente, ha sido una experiencia en la que me pregunto muchas cosas, sobre todo una: si es posible hacer algo válido a nivel intelectual y que al mismo tiempo pueda llegar con facilidad al público, también si soy capaz de crear personajes verosímiles, cómo va a reaccionar la gente... Además este filme ha sido muy complejo en su montaje. Ni siquiera tengo palabras para decir lo difícil que ha sido porque era todo muy rápido, caótico, con muchas cámaras.

Es curioso que su vuelta coincida con un periodo en el que se habla incansablemente de la diferencia numérica entre realizadores masculinos y femeninos.

Mi última película la rodé hace tres años, pero todos los que trabajamos en esta industria sabemos que nunca ha habido el mismo número de hombres y mujeres directores. Es un área en el que la industria no ha cambiado mucho, empieza a suceder en el mundo de las películas independientes pero no en cintas comerciales. No creo que exista un complot contra las mujeres, está relacionando con el miedo al riesgo de los estudios y, por otro lado, aunque no gusta que yo lo diga, hay muy pocas mujeres interesadas en dirigir las películas que los estudios desean producir, en el material que hay sobre la mesa. Yo soy una de ellas y lo que quiero es contar mis historias. Además, tal vez, las mujeres quieren enfrentar sus carreras de una forma distinta a la de los directores que ruedan esos filmes.

Estadísticamente, más del ochenta por ciento de los actores no ha trabajado nunca con una mujer directora.

No creo que nadie piense en esos términos. Ningún actor rechaza una película porque hay una mujer al frente del material. Lo rechazan porque no les gusta la historia o el estilo del director. Además, siempre es el realizador el primero que se elige para un guión, luego llegan los actores. Solo espero que muy pronto dejemos de tener estás conversaciones, aunque entiendo que ahora es necesaria.

Usted, que fue niña prodigio en Hollywood, ¿dejaría a sus hijos trabajar como actores?

Nadie puede escapar a su destino. Nacemos como somos. Si mis hijos se proponen ser actores no seré yo quien los detenga. Yo no fui una niña prodigio de la ciencia, pero tuve una vida prodigiosa. Viví en un mundo de adultos siendo niña, examinando a la gente y dejándome guiar por mis instintos, cuando todavía no sabía nada de la vida. Creo que lo que me ocurrió es muy distinto a ser un prodigio del piano o de las matemáticas. Ahora mismo no cambiaría mi vida por nada, descubrí, a muy temprana edad, aunque mi personalidad no es ser actor, una forma de expresarme que me permitía no sentirme sola.

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