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Diez películas históricas que sus propios directores detestan

Filmes como «Manhattan» y «Ciudadano Kane» se convirtieron en un verdadero infierno para sus realizadores

Día 12/09/2016 - 00.00h

1Woody Allen y «Manhattan»

Woody Allen y «Manhattan»

A pesar de que normalmente se suele entender una película como la obra de un director, lo cierto es que detrás hay todo un cúmulo de decisiones -sobre todo por parte de los productores- que pueden poner en duda la autoridad de la película. Desde el guionista hasta quien lleva los cafés en el rodaje, el realizador tiene que controlar todo ese caos y conseguir superponer su visión de lo que debe ser el film por encima y que todos trabajen con ese objetivo en mente. Pero a veces la realidad es que todo puede fallar de mil y una formas diferentes.

Quizá el estudio no dio el dinero previsto, o la estrella quiso tener más voz y reescribir el guión a su medida. O que el propio director yerre estrepitosamente. Hay muchísimas variantes para que un realizador acabe odiando su propia película. Incluidas algunas que se consideran clásicos indiscutibles.

Estos realizadores (de Steven Spielberg a Woody Allen) no ven la cinta con los ojos de la audiencia, sino tal vez como un infierno de dos meses de rodaje o duros enfrentamientos por el montaje con los productores. Aquí una lista de películas odiadas por aquellos que las hicieron.

Por increíble que parezca, al genio de Nueva York no le gusta su película más neoyorquina «Manhattan» Del período dorado de sus comedias románticas, Woody Allen vuelve a interpretar aquí -sorpresa, sorpresa- al neurótico enamoradizo que tiene ciertos problemas para las relaciones en la que es considerada por muchos una de sus mejores películas (y uno de sus mejores pósters).

Pero Woody Allen no está de acuerdo. Al acabarla, pidió al estudio que la destruyera y que no viera la luz, ofreciéndose incluso a dirigir otra película totalmente gratis. Pensó, y estaba bastante equivocado, que la película sería un total fracaso y que en ese punto de su carrera se sentía capaz de hacerlo mejor.

«Si esto es lo más que puedo dar de mí, no deberían pagarme por hacer películas», llegó a elucubrar su mente. Aunque tampoco es que Woody Allen sea muy objetivo con su cine: de las que ha hecho, su película favorita es «La rosa púrpura de El Cairo» y, la peor -que no su más odiada- es «La maldición del escorpión de Jade». Y ni tanto, ni tan calvo.

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